Nabucco es una ópera en cuatro partes de Giuseppe Verdi, estrenada en 1842 en el Teatro alla Scala de Milán. Cuenta la caída de Jerusalén ante el rey de Babilonia, Nabucodonosor, el cautiverio del pueblo hebreo y la ambición de Abigaille, que usurpa el trono. Fue el primer gran éxito de Verdi y contiene "Va, pensiero", el coro de los esclavos, una de las páginas más celebradas de toda la ópera italiana.
Parte I, Jerusalén. Las tropas de Nabucco toman la ciudad. En el templo, el profeta Zaccaria retiene como rehén a Fenena, hija del rey babilonio, pero Ismaele, sobrino del rey de Jerusalén, la libera por amor. Nabucco entra vencedor y ordena la destrucción del templo.
Parte II. En Babilonia, Abigaille, criada como hija de Nabucco, descubre un documento que prueba su origen: es hija de esclavos. Herida, ve además que el rey prefiere a Fenena, convertida a la fe hebrea y nombrada regente. Cuando Nabucco regresa y se proclama dios, un rayo lo derriba y le nubla la razón. Abigaille se apodera de la corona.
Parte III. Abigaille reina y arranca al confundido Nabucco la firma de la sentencia de muerte de los hebreos, que incluye a Fenena. A orillas del Éufrates, los cautivos evocan la patria perdida en "Va, pensiero"; Zaccaria les anuncia la caída de Babilonia.
Parte IV. Prisionero, Nabucco ve pasar a Fenena camino al suplicio y reza al Dios de los hebreos. Recobra la razón, libera a su hija y a los cautivos y ordena derribar el ídolo de Baal, que cae por sí solo. Abigaille, envenenada por su propia mano, muere pidiendo perdón.
Verdi compuso Nabucco después de un período sombrío: había perdido a su esposa y a sus dos hijos pequeños, y su segunda ópera había fracasado. El libreto bíblico de Temistocle Solera lo devolvió al trabajo. El estreno, el 9 de marzo de 1842 en la Scala, fue un triunfo que lanzó su carrera. El público italiano de la época leyó pronto en el coro de los esclavos un eco de sus propias aspiraciones nacionales.
El coro domina la obra, y "Va, pensiero, sull'ali dorate", cantado casi todo al unísono, es su centro de gravedad. Abigaille tiene una parte temible, de saltos extremos, con el aria "Anch'io dischiuso un giorno". Zaccaria aporta la gravedad del bajo profeta, y la obertura, construida sobre los temas de la ópera, anticipa su energía directa.
Nabucco muestra a un Verdi joven, directo, de una energía que todavía sorprende. La obra habla de pueblos oprimidos, de poder y de orgullo castigado, con un coro convertido en personaje principal. Escuchar "Va, pensiero" dentro de su contexto dramático le devuelve todo su sentido.
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