Eugenio Oneguin es una ópera en tres actos de Piotr Ilich Chaikovski, basada en la novela en verso de Alexandr Pushkin. Se estrenó en Moscú el 29 de marzo de 1879, interpretada por estudiantes del Conservatorio. Cuenta la historia de Tatiana, que declara su amor al distante Oneguin y es rechazada; años después, los papeles se invierten. El propio compositor la llamó "escenas líricas", y su página más célebre es la escena de la carta de Tatiana.
Acto primero. En la finca campestre de la familia Larina, la joven Tatiana, soñadora y lectora de novelas, conoce a Eugenio Oneguin, un dandi hastiado llegado de la ciudad, amigo del poeta Lenski, novio de su hermana Olga. Esa noche, Tatiana le escribe una carta apasionada declarándole su amor: es la famosa escena de la carta. Al día siguiente, Oneguin la rechaza con frialdad cortés: no está hecho para el matrimonio.
Acto segundo. En el baile por el santo de Tatiana, Oneguin, aburrido, coquetea por despecho con Olga. Lenski, herido, lo desafía a duelo. Al amanecer, junto al molino, Lenski se despide de la vida en el aria "Kudá, kudá". En el duelo, Oneguin lo mata de un disparo.
Acto tercero. Años más tarde, tras un largo viaje, Oneguin reaparece en un baile de San Petersburgo. Allí encuentra a Tatiana convertida en la esposa del príncipe Gremin, quien canta su gratitud por ese amor tardío. Oneguin, deslumbrado, comprende que ama a Tatiana y le escribe. En la última escena, ella le confiesa que aún lo ama, pero se mantiene fiel a su esposo y lo deja para siempre. Oneguin queda solo, frente a su destino.
Chaikovski compuso la ópera entre 1877 y 1878, sobre un libreto propio escrito con Konstantin Shilovski, que conserva muchos versos de Pushkin. Consciente de que su drama íntimo no encajaba en los moldes del gran espectáculo, evitó los teatros imperiales para el estreno: la primera función tuvo lugar el 29 de marzo de 1879 en el Teatro Maly de Moscú, a cargo de estudiantes del Conservatorio dirigidos por Nikolái Rubinstein.
La obra llegó al Teatro Bolshói en 1881 y conquistó poco a poco los escenarios rusos y europeos. Hoy es la ópera rusa más representada en el mundo. El subtítulo elegido por Chaikovski, "escenas líricas", describe bien su naturaleza: una sucesión de cuadros centrados en los sentimientos más que en la intriga.
La escena de la carta, casi un cuarto de hora de monólogo para soprano, es el corazón musical de la obra: Chaikovski la compuso primero, conmovido por el personaje de Tatiana. El aria de Lenski antes del duelo, "Kudá, kudá", es una de las páginas más queridas del repertorio para tenor, y el aria del príncipe Gremin ofrece al bajo un momento de nobleza serena.
Chaikovski, maestro del ballet, puntúa la acción con danzas que son también retratos sociales: el vals del baile campestre, la polonesa brillante del palacio de San Petersburgo. La orquesta teje motivos recurrentes en torno a Tatiana y da a toda la partitura una unidad de tono, entre la elegancia y la melancolía.
Eugenio Oneguin habla de ocasiones perdidas y de la distancia entre lo que sentimos y lo que hacemos, un tema que no necesita traducción. Su formato de escenas breves, su orquesta transparente y sus personajes creíbles la convierten en una de las óperas más accesibles del repertorio, también para quien se acerca por primera vez a la ópera rusa.
La producción de Eugenio Oneguin en tres actos figura en el catálogo de Allegro Spatial; consulte la ficha de la obra para conocer los detalles.