Jascha Heifetz (1901-1987) fue un violinista nacido en Vilna, formado con Leopold Auer en San Petersburgo y consagrado en Estados Unidos desde su debut en el Carnegie Hall en 1917. Para varias generaciones de músicos, su nombre es sinónimo de perfección instrumental: afinación exacta, sonido intenso, control absoluto del arco. Grabó buena parte del repertorio para violín y encargó obras nuevas que hoy son clásicos del siglo XX.
Heifetz nació el 2 de febrero de 1901 en Vilna, entonces parte del Imperio ruso. Su padre, violinista, le puso el instrumento en las manos a los tres años, y a los siete ya tocaba en público el concierto de Mendelssohn. En 1910 ingresó en el Conservatorio de San Petersburgo, en la clase de Leopold Auer, el gran maestro de la escuela rusa de violín.
En 1917, en plena revolución, la familia dejó Rusia y se instaló en Estados Unidos. El 27 de octubre de ese año, con dieciséis años, Heifetz debutó en el Carnegie Hall. El concierto quedó en la historia: se cuenta que el violinista Mischa Elman, sentado en la sala, comentó que hacía calor, y que el pianista Leopold Godowsky le respondió que no para los pianistas.
Heifetz grabó durante seis décadas. Sus versiones de los conciertos de Chaikovski, Brahms, Beethoven y Sibelius siguen siendo registros de referencia, y su música de cámara con Arthur Rubinstein y Gregor Piatigorsky reunió a algunos de los mejores instrumentistas de su tiempo.
También amplió el repertorio. William Walton escribió su concierto para él, estrenado en 1939; en 1947 estrenó el concierto de Erich Wolfgang Korngold, y encargó a Miklós Rózsa una obra que hoy forma parte del repertorio. Sus transcripciones, como la Hora staccato de Dinicu o Estrellita de Ponce, se volvieron piezas de bis clásicas.
Lo singular de Heifetz fue el nivel de exigencia que impuso al instrumento. Tempos rápidos, vibrato intenso, articulación limpia en cualquier dificultad y una economía total de gestos en escena. Su postura impasible le valió a veces la acusación de frialdad.
Las grabaciones cuentan otra cosa: bajo el control hay un fraseo ardiente y una tensión expresiva constante. Colegas y críticos coincidieron en que había cambiado el estándar del violín, y después de él ningún violinista pudo medirse con las mismas reglas.
Retirado gradualmente de los escenarios, Heifetz dio su último recital en Los Ángeles en 1972 y se concentró en la enseñanza en la Universidad del Sur de California, donde sus clases magistrales fueron filmadas. Murió en Los Ángeles el 10 de diciembre de 1987.
Su figura sigue atrayendo a documentalistas y biógrafos. El documental God's Fiddler, conocido en español como El violinista de Dios, recorre su vida con archivos y testimonios, y cada generación de violinistas vuelve a sus grabaciones como quien consulta un patrón de medida.
Los grandes intérpretes del violín y su legado ocupan un lugar constante en la programación de Allegro Spatial.