Uno de los grandes dramas del compositor ruso, en una gran producción con un imponente elenco solista, escena de Christof Loy y batuta de Gustavo Gimeno. Intérpretes: Iurii Samoilov, Kristina Mkhitaryan, Katarina Dalayman, Victoria Karkacheva, Elena Zilio; Coro Intermezzo [titular del Teatro Real; dir. José Luis Basso]; Christof Loy [dirección de escena], Raimundo Orfeo Vogt [escenografía], Herbert Murauer [vestuario], Olaf Winter [iluminación], Andreas Heise [coreografía]. El reconocido Teatro Real de Madrid presenta una nueva producción de Eugene Onegin, la ópera Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1843) basada en la novela homónima de Alexander Pushkin. Un brillante elenco incluye al barítono ucraniano Iurii Samoilov como Onegin y a la soprano rusa Kristina Mkhitaryan como Tatyana, junto con el Coro Intermezzo (dir.: José Luis Basso) y la Sinfónica de la Comunidad, titulares del Teatro Real, dirigidos por el español Gustavo Gimeno, en esta «profunda e íntima exploración del amor, el arrepentimiento y el honor». El elenco solista se completa con las voces de Katarina Dalayman, Victoria Karkacheva, Elena Zilio, Bogdan Volkov, Maxim Kuzmin-Karavaev, Frederic Jost, Juan Sancho y David Romero/Alexander González. La dirección de escena es del brillante Christof Loy, con escenografía de Raimundo Orfeo Vogt, vestuario de Herbert Murauer, iluminación de Olaf Winter y coreografía de Andreas Heise. Eugene Onegin (Yevgueni Oneguin) es una ópera en tres actos con música de Tchaikovski y libreto en ruso de Konstantín Shilovski y el propio Tchaikovski sobre la novela homónima de Pushkin (1831). Es quizá la más apreciada y valorada de las diez óperas que compuso el ruso. El libreto sigue muy estrechamente el original de Pushkin, conservando gran parte de su poesía, a la que Tchaikovski añade música de naturaleza realmente dramática. Mientras que los versos de Pushkin son a menudo agudos y satíricos, la música enfatiza la fuerza de los sentimientos de los personajes. Tchaikovski no consideraba la obra propia de un teatro público, así que decidió estrenarla en una función para el Conservatorio de Moscú, a cargo de un grupo de estudiantes, el 29 de marzo de 1879.
La cantante de ópera Yelizaveta Lavrovskaya es la gran culpable de la creación de esta ópera, pues en mayo de 1877 habló con Tchaikovski sobre la posibilidad de crear una ópera basada en la trama de la novela en verso de Pushkin. Al principio la idea le pareció un tanto absurda y poco viable, sin embargo, pronto fue interesándose más sobre la sugerencia y creó los escenarios en una noche, justo antes de empezar la composición de la música. Así describía el autor lo que suponía para él esta ópera: «Si alguna vez he compuesto música con pasión sincera, con amor por la historia y por los personajes, es la de Onegin […]. Si los oyentes sintieran tan sólo una parte muy pequeña de lo que he experimentado durante la composición de la ópera, me sentiría totalmente satisfecho». Tchaikovski usó los versos originales de la novela de Pushkin y eligió escenas que implicaban el mundo emocional y la fortuna de los personajes, llamando a la ópera escenas líricas. La ópera es episódica, esto es, no hay una historia continuada, sino momentos seleccionados de la vida de Onegin. Puesto que la historia original era bien conocida, el compositor ruso sabía que su público podría fácilmente completar los detalles omitidos. Para enero de 1878 la ópera estaba concluida. Sin embargo, estaba notablemente preocupado por si el público aceptaría bien esta ópera, pues carecía de los tradicionales cambios de escena y de una estructura convencional. Creía que su representación exigía máxima simplicidad y sinceridad. Con ello en mente confió la primera producción a los estudiantes del conservatorio de Moscú, bajo la dirección de Nikolay Rubinstein y con escenarios de Karl Waltz. Dos años después se estrena en el Teatro Bolshoi de Moscú, un 23 de enero de 1881. La primera representación fuera de Rusia tuvo lugar el 6 de diciembre de 1888 en Praga, dirigida por el propio compositor, que se cantó en checo. Su estreno en Hamburgo, el 19 de enero de 1892, fue dirigido por Gustav Mahler. Tchaikovski fue aplaudido después de cada escena y tuvo que salir a saludar. Atribuyó este éxito a Mahler, «alguien fuera de lo normal; simplemente un genio ardiendo por un deseo de dirigir». Ópera en tres actos de P.I.
Eugene Onegin, con Iurii Samoilov, Kristina Mkhitaryan, Katarina Dalayman, Victoria Karkacheva, Elena Zilio; Christof Loy [dir. escena]; Coro Intermezzo & Sinfónica de Madrid | Gustavo Gimeno. Teatro Real, Madrid. 2025.


