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Venecia, 1678: nace Antonio Vivaldi, hijo de un violinista de San Marcos. Ordenado sacerdote, apodado il Prete Rosso por su cabellera roja, apenas ofició misa: su verdadero altar fue el violín, y su liturgia, un torrente de conciertos que cambió la música europea.
Durante décadas, Vivaldi enseñó violín y compuso para el Ospedale della Pietà, la institución veneciana que acogía a niñas expósitas y las formaba como músicas de élite. Aquellas jóvenes, que tocaban ocultas tras celosías, llegaron a formar uno de los conjuntos más admirados de Europa: viajeros ilustres dejaron testimonio de conciertos que parecían cosa de ángeles invisibles.
Para ellas escribió Vivaldi centenares de conciertos, afinando una fórmula que hizo escuela: tres movimientos, diálogo eléctrico entre solista y orquesta, energía rítmica que no da tregua. Bach, en Alemania, copiaba y transcribía sus partituras para aprender el secreto. Sin la Pietà y sus muchachas anónimas, la historia del concierto, y con ella buena parte de la música que amamos, sería otra.
Publicadas en Ámsterdam en 1725 dentro de la colección Il cimento dell'armonia e dell'inventione, Las cuatro estaciones llegaron acompañadas de cuatro sonetos, quizá del propio Vivaldi, que la música ilustra casi verso a verso: el canto de los pájaros en primavera, la tormenta de verano, la vendimia otoñal, el castañeteo de dientes del invierno. Música descriptiva antes de que existiera la palabra, y de una audacia que sigue asombrando.
Tres siglos después, esas cuatro postales sonoras se han vuelto la puerta de entrada a la música clásica para millones de oyentes, y dialogan con naturalidad con otras latitudes: las Estaciones porteñas de Astor Piazzolla, cuatro postales de Buenos Aires con perfume de tango, les responden desde el otro hemisferio. Venecia y el Río de la Plata, el barroco y el bandoneón: el año entero dos veces contado.
En Allegro Spatial, Las cuatro estaciones de Vivaldi dialogan con las Estaciones porteñas de Piazzolla: el ciclo del año contado desde Venecia y desde Buenos Aires.