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ópera

La sonnambula: argumento, historia y música

La sonnambula es una ópera en dos actos de Vincenzo Bellini, estrenada en el Teatro Carcano de Milán el 6 de marzo de 1831, con libreto de Felice Romani. Cuenta la historia de Amina, una joven de un pueblo suizo cuyo sonambulismo la hace aparecer, dormida, en la habitación de un desconocido, lo que pone en peligro su boda con Elvino. Es una de las cumbres del bel canto y contiene el aria "Ah! non credea mirarti".

Argumento

Acto primero. En un pueblo de los Alpes suizos se celebra el compromiso de Amina, huérfana criada por la molinera Teresa, con el próspero campesino Elvino. Lisa, la dueña de la posada, ama a Elvino y observa la fiesta con despecho. Llega un forastero elegante: es Rodolfo, el conde del lugar, que regresa de incógnito tras muchos años. Esa noche, en la posada, Amina entra sonámbula en la habitación del conde y se queda dormida en su sofá. Descubierta allí por todo el pueblo, es acusada de infidelidad. Elvino, fuera de sí, rompe el compromiso.

Acto segundo. Los aldeanos van al castillo a pedir explicaciones al conde, que asegura que Amina es inocente y explica el fenómeno del sonambulismo, sin lograr convencer a Elvino, quien decide casarse con Lisa. Entonces Amina aparece caminando dormida sobre el techo del molino, en un paso peligroso, ante el pueblo entero. En sueños llora la pérdida de Elvino y canta "Ah! non credea mirarti". La evidencia de su inocencia conmueve a todos; Elvino le devuelve el anillo y Amina despierta en medio de la alegría general, que corona con el rondó "Ah! non giunge".

El contexto de creación

Bellini compuso La sonnambula a comienzos de 1831 para el Teatro Carcano de Milán, en estrecha colaboración con Felice Romani, su libretista habitual. El tema procede de un ballet-pantomima francés sobre una sonámbula, un motivo entonces de moda. A diferencia de las tragedias que dominaban la escena, la obra pertenece al género semiserio: un drama sentimental de ambiente campesino con final feliz.

El estreno reunió a dos leyendas del canto: la soprano Giuditta Pasta como Amina y el tenor Giovanni Battista Rubini como Elvino. El éxito fue inmediato y duradero. En el mismo año 1831, Bellini estrenaría también Norma: dos obras maestras en apenas unos meses.

La música

La sonnambula es un compendio del arte de Bellini: melodías largas, ornamentación expresiva y una orquesta discreta que sostiene la voz. Amina se presenta con "Come per me sereno", y su escena final del sonambulismo, con "Ah! non credea mirarti" seguida del brillante "Ah! non giunge", es una de las páginas más admiradas del repertorio para soprano. Se cuenta que Chopin veneraba esta música, cuyo eco se percibe en sus nocturnos.

El papel de Elvino, escrito para Rubini, exige un tenor de agudos excepcionales y canto elegante. Grandes sopranos del siglo XX, de Maria Callas a Joan Sutherland, hicieron de Amina uno de sus papeles emblemáticos y devolvieron la obra al centro del repertorio.

Por qué verla hoy

Detrás de su argumento sencillo, La sonnambula ofrece algo que pocas óperas dan: una hora y media de melodía pura, donde todo el drama pasa por la voz. La escena final de Amina, suspendida entre el sueño y la pena, conserva intacta su capacidad de emocionar, y el papel sigue siendo una piedra de toque para las sopranos de hoy.

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