La Segunda de Schumann, escrita en plena lucha contra la enfermedad, va de la sombra a la luz hasta un final triunfante. La Filarmónica de Cámara Alemana de Bremen continúa su aclamado ciclo Schumann con transparencia y fuego.
Compuesta en plena crisis nerviosa («la escribí enfermo y sané escribiéndola», confesó Schumann), la Segunda va de la sombra a la luz: su adagio es de las páginas más conmovedoras del romanticismo, su final un triunfo conquistado. Bremen la toca con esa urgencia que hizo célebre su integral.


