Un episodio de Momentos mágicos de la música rescata el Concierto n.º 2 de Brahms que Krystian Zimerman y Leonard Bernstein filmaron en 1984 con la Filarmónica de Viena, con testimonios de Zimerman, Grimaud, Levit y Alsop.

Viena, 1984: un encuentro filmado en el Musikverein
Magnífico episodio de la serie que narra grandes uniones artísticas en la historia, con una de las duplas más brillantes que el siglo XX presenció entre director y pianista. Fue un encuentro muy especial el que se produjo en la Musikverein de Viena en 1984, cuando el enigmático pianista Krystian Zimerman se subió al escenario con el carismático maestro Leonard Bernstein para una interpretación filmada del Concierto para piano n.º 2 en si bemol mayor, Op. 83 de Johannes Brahms (1833-1897). A su lado, la extraordinaria Orquesta Filarmónica de Viena, que vivía un idilio con el director estadounidense.
El mimado de los medios y el perfeccionista tímido
A primera vista, sus temperamentos no podían ser más diferentes: Bernstein era un mimado de los medios de comunicación que utilizaba hábilmente el medio cinematográfico no sólo para grabar conciertos, sino también para llegar a un público masivo con sus pedagógicas exposiciones musicales. Junto a él, en el piano de cola, estaba el perfeccionista y tímido ante la publicidad Zimerman, que rara vez hablaba de su arte, preparaba meticulosamente cada matiz de su interpretación e incluso modificaba él mismo sus instrumentos para conseguir el sonido perfecto. El resultado fue, sin duda, un Momento mágico de la música y un hito en la carrera de Zimerman.
Zimerman rompe su silencio y los amigos de «Lenny» opinan
Este nuevo episodio de la serie documental dedicada a narrar estas brillantes uniones artísticas en la historia de la música, dirigido por Dag Freyer, lleva por título Leonard Bernstein y Krystian Zimerman interpretan Brahms. En él, Zimerman concede una rara entrevista y, por primera vez en un documental televisivo, habla en detalle de los antecedentes de la grabación del concierto y de por qué la colaboración con Bernstein cambió radicalmente el curso de su vida artística. Colegas eminentes como Hélène Grimaud e Igor Levit, así como confidentes cercanos de «Lenny» Bernstein, como la directora de orquesta Marin Alsop y su antiguo asistente Charlie Harmon, nos cuentan también qué hace de este concierto un gran momento para ellos.
Krystian Zimerman: tocar música, no tocar el piano
El polaco Krystian Zimerman (1956) explicó en cierta ocasión a un alumno que no tenía que tocar el piano, sino tocar música. El objetivo ‒olvidar en última instancia el instrumento al hacer música‒ supone para Zimerman, no obstante, poseer el conocimiento más exhaustivo. No hay un pianista que sepa más que él sobre el mecanismo de un piano de cola, sobre su dependencia de los lugares en que se toca y sobre su idoneidad para las diferentes composiciones. De hecho, ya siendo un niño fabricaba teclas para el piano de manera artesanal.
Zimerman conquistó instantáneamente el mundo de la música cuando ganó el famoso Concurso Chopin en Varsovia, siendo el más joven de los participantes. El año siguiente debutó ya con la Filarmónica de Berlín. El artista polaco, que fue uno de los pianistas predilectos tanto de Bernstein como de Karajan, está considerado como un intérprete magistral de las obras de Beethoven, Brahms, Chopin, Debussy y Liszt, y es admirado en todo el mundo por su manera de tocar, en la que se combinan energía y refinamiento, una técnica inmaculada y la disposición de asumir riesgos. Su minuciosidad se traduce en comparativamente pocas actuaciones en público y ha dado lugar a una discografía apreciable, cuyas sucesivas entregas han ido convirtiéndose en grabaciones de referencia.
Leonard Bernstein: director, compositor, pianista y educador
Leonard Bernstein (1918-1990) fue uno de los músicos más influyentes del siglo pasado: un maestro dinámico, director brillante, buen compositor y consumado pianista. El embajador de facto de Estados Unidos en el mundo, era un hombre de un atractivo casi universal, que irradiaba pasión por cada parte de su ser. Personaje de carácter decididamente extravagante, obviamente con una notable ansia por atraer el centro de atención, Bernstein tenía un talento para cautivar a los jóvenes admiradores con su estilo original y su talento para la pedagogía. Sus dotes creativas conocían pocos límites, ya que se movía fácilmente entre el podio, el piano y la pantalla de televisión.
A través de seminarios en la Universidad de Brandeis y la enseñanza en Tanglewood, rápidamente logró gran renombre como educador. Fascinó a una audiencia aún mayor de jóvenes oyentes en programas de televisión como Omnibus y Young People's Concerts. De hecho, ningún otro músico había cautivado un espectro tan amplio del público estadounidense como lo hizo Bernstein con estos espectáculos. Sus apariciones como director tuvieron un impacto emocional increíble, a menudo provocando una emoción que se acerca al frenesí.


