Momentos mágicos de la música: Angela Gheorghiu en La bohème, el rol que la reveló al mundo bajo la batuta de quienes la consagraron. La soprano rumana, última gran diva del verismo, en el papel de Mimì que hizo suyo para siempre.
Cuando Solti la escuchó ensayar La traviata en Covent Garden en 1994, lloró, y la BBC vació su programación para retransmitir el estreno. La Mimì de Gheorghiu pertenece a esa misma estirpe: verismo de terciopelo, fraseo de otra época. Su «Donde lieta uscì» del tercer acto, de una fragilidad desgarradora, resume por qué la rumana fue considerada la heredera natural de Callas y De los Ángeles en este repertorio.


