Marc-André Hamelin, virtuoso legendario entre los pianistas, une fuerzas con la Orquesta de Cleveland y David Robertson. El canadiense, célebre por hacer posible lo imposible en el teclado, en una de las orquestas más perfectas del mundo.
Hamelin es leyenda entre pianistas: el hombre que graba Alkan, Godowsky y las partituras que otros declaran intocables, con una naturalidad desconcertante. Su encuentro con la precisión de Cleveland y la batuta analítica de Robertson es una cita de relojeros geniales.


