La danza de las condenadas, de la coreógrafa americana Donya Feuer, colaboradora histórica de Ingmar Bergman: un ballet de intensidad ritual sobre el destino femenino. Danza como exorcismo, cuerpo como grito.
Feuer, coreógrafa americana instalada en Suecia, fue colaboradora de Ingmar Bergman durante tres décadas: su mirada teatral impregna esta pieza. Un ritual femenino de intensidad expresionista, donde la danza se hace exorcismo y el cuerpo, grito. Estrenada en Estocolmo, la pieza bebe del teatro de cámara bergmaniano: pocas figuras, luz cruda, y una tensión que crece hasta el paroxismo final. Danza como tragedia griega.


