Bach reunió en la Misa en si menor lo mejor de toda su vida creadora: un testamento católico de un maestro luterano, terminado un año antes de morir. Herreweghe la dirige desde hace medio siglo; su versión, de transparencia y fervor únicos, es para muchos la referencia absoluta. Del Kyrie monumental al Dona nobis pacem final, la obra recorre todos los estilos que Bach dominó (stile antico, concierto italiano, danza francesa), fundidos en una summa espiritual sin equivalente.


