Verbier 2009: una jovencísima Yuja Wang deslumbra al festival alpino con Brahms y Chopin. El documento del despegue de una carrera meteórica. Ya está todo ahí: la técnica sobrenatural, el instinto, el fuego.
Tenía 22 años y ya la técnica más deslumbrante de su generación: este documento capta el momento exacto en que el mundo descubrió a Yuja Wang. Brahms y Chopin bajo unos dedos de acero y seda, la crónica anunciada de una superestrella. Aquel verano alpino la puso en la órbita de los grandes agentes y las grandes salas; meses después firmaba con Deutsche Grammophon. El resto es historia, y empezó exactamente aquí.


