La Ópera Real de Versalles presenta una nueva producción de Don Giovanni, con Gaétan Jarry en lo musical y Marshall Pynkoski en la escena, y recuerda la gestación de la obra, de Praga a Viena.
![Don Giovanni, ópera en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart [Ópera Real de Versalles] · photo 1](../img/programmes/don-giovanni-opera-en-dos-actos-de-wolfgang-amadeus-moz.jpg)
Praga, 1787: un estreno decisivo en la historia de la ópera
Magnífica nueva producción desde la ópera versallesca, con un excelente elenco artístico liderado en la escena por Roland Fontaine y con Gaétan Jarry en lo musical. El 29 de octubre de 1787 se produce en Praga uno de los estrenos más importantes de la historia de la ópera, pues se pone en escena Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni, un dramma giocoso en dos actos con libreto de Lorenzo da Ponte y música de Wolfgang Amadeus Mozart (1756–1791), que pasará casi inmediatamente a convertirse en un título absolutamente legendario, fruto de una de las colaboraciones entre compositor y libretista más extraordinarias en la historia del género.
Reparto y equipo de la producción versallesca
Llega aquí en esta nueva producción de la Ópera Real de Versailles y Château de Versailles Spectacles, con dirección de escena a cargo de Marshall Pynkoski y dirección musical de Gaétan Jarry, al frente de la Orquesta y Coro de la Ópera Real de Versalles. El elenco vocal está encabezado por Robert Gleadow como Don Giovanni, Arianna Venditelli como Donna Elvira, Riccardo Novaro como Leporello y Nicolas Certenais como el Comendador. Les acompañan Florie Valiquette, Jean-Gabriel Saint Martin, Enguerrand de Hys y Eléonore Pancrazi. Roland Fontaine se encarga de la escenografía, con Christian Lacroix al frente del diseño de vestuario y con iluminación de Hervé Gary. La coreografía para el Ballet de la Ópera Real de Versalles está firmada por Jeannette Lajeunesse Zingg.
Del encargo de Praga al libreto de Lorenzo da Ponte
La ópera se gestó en Praga, donde el 1 de octubre de 1787 se dirigió el propio Mozart junto a su mujer, Constanze, con casi toda la partitura completa, pues el estreno estaba previsto para quince días después, aunque finalmente este se aplazó hasta el 29 del mismo mes. Es en diciembre de 1786 cuando se produce la génesis de esta gran obra, con el encargo que hacen a Mozart los empresarios del Nostizt–Theater, Pasquale Bondini y Domenico Guardasoni, ante el impresionante éxito que en la ciudad tuvo el estreno de Le nozze di Figaro del propio autor. Estos le ofrecieron como libreto el segundo acto de un capriccio drammatico que llevaba por título Don Giovanni Tenorio, ossia il convitato di pietra, un texto de Giovanni Bertati que había sido puesto en música previamente por Giuseppe Gazzaniga.
Mozart delega entonces la responsabilidad de redactar el libreto sobre el gran da Ponte, al que respetaba poderosamente. Este se pone a trabajar de inmediato en el mismo, a pesar de que se encontraba trabajando en otros libretos a la vez. Da Ponte realiza un exquisito trabajo de reescritura de la obra de Bertati, que recompone de un solo acto en dos, y que trata el tema de una manera realmente «donjuanesca», siendo como era este buen amigo del célebre Casanova, quien asistió además al estreno.
Viena, 1788: una acogida mucho más fría
El estreno en Praga fue realmente exitoso, y tras ello los Mozart regresan a mediados de noviembre a Viena, donde Mozart será nombrado músico de la cámara real e imperial. Transcurridos unos meses, el 7 de mayo de 1788 se produce por fin el estreno de Don Giovanni en la capital austríaca, con un éxito mucho menor que el que obtuvo en Praga.
Mozart realizó algunas modificaciones, la más importante fue la eliminación del sexteto final en el que todos celebran, con lo que parece que Mozart quería poner más difíciles las cosas al público vienés, ya de por sí infinitamente más conservador, que no terminó de aceptar de buen grado esta ópera hasta varios años después.
Un dramma giocoso entre el drama y la comedia
Mozart y da Ponte consiguen aquí dar vida a una serie de personajes con gran profundidad psicológica, sobre todo su protagonista, un hombre de talla moral más que reprobable, que nunca parece arrepentirse de su comportamiento despreciable. Obra a medio camino entre el drama y la comedia, la propia denominación del autor como dramma giocoso deja siempre la puerta abierta al debate y a la elucubración. Los personajes son un reflejo de ello, algunos claramente cómicos, otros más destinados al drama, la mixtura que se produce entre estos, además de la genialidad de sus magníficas arias y, de manera especial, sus números de conjunto, hacen de esta una de las óperas más interesantes y célebres en la historia del género.


