Danielle de Niese encarna a Elle, único personaje de la ópera de Poulenc, en una versión cinematográfica de James Kent con la Orquesta de la Royal Opera House dirigida por Antonio Pappano.
![La voz humana, ópera en un acto de Francis Poulenc [Royal Opera House] · photo 1](../img/programmes/la-voz-humana-opera-en-un-acto-de-francis-poulenc-royal.jpg)
James Kent lleva al cine la obra maestra de Poulenc
La gran obra escénica en un acto del excepcional compositor francés del siglo XX, en una versión cinematográfica de James Kent con la voz de Danielle de Niese. La voz humana, la magnífica ópera en un acto del compositor francés Francis Poulenc (1899-1963), llega aquí en la visión del director James Kent, ganador de un Emmy y un Bafta, que ofrece una interpretación cinematográfica sin precedentes de la obra maestra de Poulenc. Se trata de una obra dramática en la que sólo interviene una intérprete, el personaje conocido como Elle.
Primeros planos y una voz sensual e impecable
«Filmada en primeros planos invasivos, con la cámara captando cada pensamiento angustiado, la suya es una interpretación inquietante e hiperrealista. Es una ópera como nunca se ha imaginado: un mano a mano íntimo, sensual y a media voz entre la cantante y el espectador». La voz de la soprano Danielle de Niese, a la que acompaña la Orquesta de la Royal Opera House, que dirige Antonio Pappano, es aquí tan sensual como impecable técnicamente, además de psicológicamente reveladora. Cuenta con la dirección de fotografía de Laurie Rose BSC, el diseño de producción de Peter Francis, el vestuario de Fotini Dimou, peluquería y maquillaje a cargo de Jacquetta Levon y la escenografía de Charlotte Dirickx.
Leitmotiven y tensiones sin centro tonal: el drama de la protagonista
La obra narra los últimos momentos de una relación amorosa que llegará a su fin, al mismo tiempo que nos invita a descubrir las obsesiones y adicciones emocionales de esa relación. Una paleta de leitmotiven que el compositor yuxtapone van conformando los climas y develando la tragedia de la protagonista. Se reconoce en ellos un parentesco rítmico/interválico que le otorga unidad al discurso.
La construcción armónica de la obra, basada en la continua sucesión de tensiones y reposos que no revelan un centro tonal definido, expresa el frágil equilibrio psíquico de la protagonista. Sin duda, está destinada a un público que desea reflexionar sobre las conductas en las relaciones humanas, pero también puede ser su destinatario aquel público que solo desee escuchar música de una enorme belleza.
De Cocteau a Poulenc: cómo nació La voix humaine
La voix humaine (La voz humana) es una tragedia lírica en un acto para soprano y orquesta de Francis Poulenc, basada en la obra homónima de Jean Cocteau (1889-1963), quien la escribió en 1928. Esta ópera subió a escena por primera vez en el Théâtre National de l'Opéra-Comique –también conocido como Salle Favart– el 6 de febrero de 1959, con la cantante francesa y estrecha colaboradora artística de Poulenc, Denise Duval, en el papel de Elle, el único personaje de la ópera. Bajo el consejo de este último, se confió la dirección al joven director de orquesta Georges Prêtre, entonces en los inicios de su carrera. Los decorados, el vestuario y la puesta en escena fueron diseñados por el propio Jean Cocteau.
Tras el éxito de la anterior ópera de Poulenc, Dialogue des Carmélites, el director de la editorial Ricordi de París, Hervé Dugardin, animó a Poulenc a componer una nueva ópera. Sugirió a Poulenc que pusiera música al largo monólogo escrito por Jean Cocteau en los años 20, cuyo único papel fuera creado para Maria Callas. Poulenc aceptó finalmente el proyecto, pero eligió componer el papel de Elle para su «intérprete única en todos los sentidos», Denise Duval.
Denise Duval, la intérprete que hizo suyo el papel de Elle
Fue esta última quien ya había creado los principales papeles femeninos de las dos primeras óperas del compositor –Thérèse en Les mamelles de Tirésias, de 1947, y Blanche de la Force en Le dialogue des Carmélites, de 1957–, y a la que más tarde confiaría la creación de La dame de Monte-Carlo en 1961. El éxito inmediato de esta ópera hizo que se representara rápidamente en muchos teatros y países, como la Scala de Milán, pero también en los escenarios de ópera de Portugal, Reino Unido y Estados Unidos. Desde la primera representación en París, el periodista del Fígaro, Bernard Gavoty, predijo que el personaje de Elle sería el papel de su vida para Denise Duval, con el que daría la vuelta al mundo. Y fue, efectivamente, el papel de su carrera y el que la hizo famosa.
