Foto: Russian National Orchestra · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
El canal internacional de la música clásica, en 4K Ultra HD y sonido espacial, disponible a través de su operador en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Deje su correo y reciba cada mes los Destacados y los estrenos. ¿Vive en México, España, Centroamérica u otro país aún sin cobertura? Le avisaremos personalmente en cuanto Allegro Spatial llegue a donde vive.
Un solo correo al mes, nada más.
Hay artistas que se explican y artistas que se escuchan. Mikhail Pletnev, nacido en Arjánguelsk en 1957, pertenece sin remedio a los segundos: pianista de sonoridad inconfundible, director fundador de orquestas, músico esquivo cuyas interpretaciones nadie consigue predecir ni olvidar.
En 1978, con veintiún años, Pletnev ganó la medalla de oro del Concurso Chaikovski de Moscú, el trofeo más codiciado del piano soviético, y el mundo descubrió a un intérprete distinto: nada de atletismo demostrativo, sino un control del sonido casi sobrenatural y una libertad de fraseo que parecía venir de otro siglo. Sus Chaikovski y sus Rachmáninov se volvieron pronto referencia.
Quienes lo han visto en recital describen la misma extrañeza fascinante: sentado casi inmóvil, sin gesto alguno hacia la galería, Pletnev hace sonar el piano como si pensara en voz alta. Puede desconcertar con tempi imprevistos y voces interiores que nadie había oído, y en el compás siguiente entregar una frase de una belleza que corta la respiración. Con él, ninguna obra sale como entró.
En 1990, en plena perestroika, Pletnev fundó la Orquesta Nacional Rusa, la primera formación independiente del Estado que conocía su país desde 1917, y la condujo en pocos años al circuito internacional de las grandes. Aquel gesto revelaba al otro Pletnev: el director y organizador capaz de levantar instituciones enteras al servicio de una idea del sonido, oscura, flexible y profundamente rusa.
Décadas más tarde repitió la apuesta al crear la Orquesta Internacional Rachmaninov, reuniendo a músicos de muchos países bajo el nombre del compositor que mejor encarna su propio linaje: el del pianista compositor de la gran tradición rusa. Rachmáninov ha sido siempre su casa, y su defensa del esquivo Cuarto concierto, al que devuelve poesía y modernidad, figura entre sus causas más personales.
En Allegro Spatial, Mikhail Pletnev interpreta el Concierto para piano n.º 4 de Rachmáninov junto a la Orquesta Internacional Rachmaninov y Kent Nagano.