El joven y talentoso pianista lituano ofrece un recital a solo en homenaje al compositor estonio, uno de los más destacados de los siglos XX y XXI. El estonio Arvo Pärt (1935) es uno de los compositores más destacados de nuestro tiempo, cuya obra ha tenido un impacto duradero en la percepción y la comprensión de la música. En 1976 desarrolló un lenguaje musical inconfundible al que denominó Tintinnabuli. Pärt no sigue una escuela tradicional de composición y no enseña, pero su música ha tenido una profunda influencia en la escena musical contemporánea. La obra de Arvo Pärt ha cambiado enormemente la comprensión de la música y ha influido en la música mundial de la segunda mitad del siglo XX. Este concierto especial presenta música para piano que refleja la diversidad y la profundidad de su obra. El pianista letón Georgijs Osokins interpreta una selección de obras para piano solo de Arvo Pärt, incluyendo algunas transcripciones nuevas escritas por él mismo. El programa que interpreta, completado con otros compositores, es el siguiente: Para Alina; Fratres (arr. G. Osokins); Partita, Pari intervallo, Variaciones para la curación de Arinushka y Lamentate: Fragile e conciliante (arr. G. Osokins), todas ellas de Arvo Pärt; Sonata en re menor, K. 213, de Domenico Scarlatti (1685-1757); Momento musical, Op.94, n.º 2, D.780 de Franz Schubert (1797-1828); y Chaconne de la Partita para violín n.º 2 en re menor, BWV 1004 de Johann Sebastian Bach (arr. para piano de Ferruccio Busoni (1866-1924). Arvo Pärt nació en 1935 en Paide, Estonia, sólo cuatro años antes de que el estado pasase a formar parte de la URSS. Estudió piano, flauta, oboe y percusión antes de cumplir los veinte años, edad en la que realizó sus primeros intentos compositivos. En 1954 inició su formación superior en composición, en el conservatorio de Tallin. Se graduó en 1963, con una madurez formal reflejada en su Sinfonía n.º 1, mientras trabajaba como ingeniero de sonido en la radio estatal. Algunas de las piezas que compuso durante sus años de estudiante aún permanecen en su catálogo oficial, incluidas piezas orquestales: «un buen número de extraordinarios trabajos», resultado de su «profunda exploración del vocabulario modernista», en palabras de Paul Hillier, director artístico de Theatre of Voices, que conoce bien su obra. A finales de la década de los sesenta, su música destaca por una utilización muy personal de la técnica del collage, aunque más oscura y dramática, unida a una gran influencia de la tradición barroca, en composiciones que reflejan una lucha interior entre dos mundos contrapuestos.
La máxima expresión de este diálogo interior es Credo (1968), que supuso un punto de inflexión en su obra y en su vida. Pärt se sumió en un retorno a los orígenes mediante el estudio de la música vocal cristiana, el canto gregoriano, la escuela de Nôtre Dame y la polifonía renacentista. En esos años ocurren dos acontecimientos personales de gran significado en su vida: su matrimonio con Nora, su compañera inseparable desde entonces, y su ingreso oficial en la Iglesia Ortodoxa. Los dos mundos que Pärt llevaba tiempo explorando se expresaron a la perfección en la creación de una nueva técnica: el tintinnabuli. Dos líneas musicales entrelazadas, desprovistas de todo elemento accesorio. Desde entonces, Pärt ha mantenido una relación de más de cuarenta años con esa técnica que él mismo inventó, que ha desarrollado y en la que se ha apoyado para toda su creación. El pianista letón Georgijs Osokins «se catapulta a la primera fila de los alquimistas del piano» por su «tremenda variedad de toques cristalinos, altamente destilados y sensibles como los de un cuento de hadas, y su sentido del ritmo musical». Como primer pianista báltico con un contrato exclusivo con Deutsche Grammophon, su primer álbum, publicado en otoño de 2025, consistió en la obra completa para piano de Arvo Pärt, incluida la transcripción para piano de Fratres realizada por el propio Osokins, para la que el compositor concedió permiso exclusivo, y un dúo con Martha Argerich. La profundidad de la creación musical de Osokins se refleja en las relaciones duraderas que está estableciendo con otros artistas y conjuntos. Tras obtener reconocimiento internacional en el XVII Concurso Internacional de Piano Chopin, ha ofrecido recitales en solitario y de música de cámara en numerosas salas del mundo. Entre sus colaboradores habituales se encuentran Nicolas Altstaedt, Camille Thomas, Mario Brunello, Geneva Lewis, así como Gidon Kremer y Giedrė Dirvanauskaitė, con quienes ha grabado tríos de Chopin y Beethoven en Accentus Music. Osokins toca en su propio banco de piano, diseñado a medida por Paolo Fazioli. Sinopsis: A. Pärt: Para Alina; Fratres; Partita; Pari intervallo; Variaciones para la curación de Arinushka; Lamentate: Fragile e conciliante; obras de D. Scarlatti, F. Schubert, J.S. Bach/F. Busoni. G. Osoknis. Centro Arvo Pärt, Estonia. 2025.


