Anne-Kathrin Peitz reúne una grabación restaurada y testimonios de bailarines y especialistas para recordar la noche del 15 de octubre de 1964 en la Ópera Estatal de Viena, cuando Nureyev bailó El lago de los cisnes junto a Margot Fonteyn.
La noche del 15 de octubre de 1964 en la Ópera Estatal de Viena
Poderoso documental de Anne-Kathrin Peitz sobre uno de los momentos más icónicos en la historia de la danza, con el bailarín y coreógrafo ruso como protagonista. La increíble cifra de ochenta y nueve teloneros –y su correspondiente entrada en el Libro Guinness de los Récords– es testimonio de la historia del ballet que se escribió en la Ópera Estatal de Viena el 15 de octubre de 1964.
Se trata de la representación de El lago de los cisnes coreografiada por el bailarín ruso Rudolf Nureyev, que también asumió el papel protagonista masculino del Príncipe, todo ello con sólo veintiséis años. Su compañera fue la primera bailarina británica Margot Fonteyn, de cuarenta y cinco. Su versión del clásico del ballet de Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893) convertiría a Nureyev en el icono de la danza del siglo XX.
El documental de Peitz: grabación restaurada y voces expertas
Este gran momento de la música incluye la versión minuciosamente restaurada de la grabación del legendario ballet, mientras que los pasajes documentales con Nureyev revelan y hacen tangible esta personalidad excepcional y fascinante. Todo con la dirección audiovisual de Anne-Kathrin Peitz, contando con los comentarios de bailarines y especialistas en danza, como Gisela Cech, Michael Birkmeyer, Polina Semionova, Marie-Claude Pietragalla, Eric Gauthier, Charles Jude y Kirill Serebrennikov. La Sinfónica de Viena contó en aquella ocasión con la dirección musical de John Lanchbery.
El lago de los cisnes: el ballet más famoso de todos los tiempos
El lago de los cisnes, de Piotr Ilich Tchaikovski es quizá el ballet más famoso de todos los tiempos. Desde su estreno mundial en 1877, en el Teatro Bolshoi de Moscú, han surgido innumerables interpretaciones de este romántico cuento de hadas. El epítome de todas ellas sigue siendo la legendaria coreografía de San Petersburgo de Marius Petipa y Lev Ivanov, de 1895.
Ballet o cuento de hadas en cuatro actos, fue compuesto por encargo del Teatro Bolshoi moscovita en 1875, contando en aquella producción original con la coreografía de Julius Reisinger. El libreto se cree que fue escrito por Vladímir Petrovich Beguichev y Vasily Geltser, basándose en el cuento alemán Der geraubte Schleier (El velo robado), de Johann Karl August Musäus.
Un comienzo con reveses y el éxito de Petipa e Ivanov
Al contrario de su gran reconocimiento actual, esta obra estuvo rodeada de reveses desde su estreno; además de su pobre producción inicial, de la cual se han perdido algunos datos, las creaciones de la música y la coreografía original no fueron paralelas debido a desacuerdos técnicos entre las partes, pues Tchaikovski –que por entonces no estaba muy familiarizado con la composición de ballets– trabajó de forma rápida, innovadora y despreocupada en una partitura que terminaría desconcertando al coreógrafo Reisinger. Todo ello hizo que la obra no fuese bien aceptada ni por el público ni por la crítica, la cual se expresó con palabras como «difícilmente se convertirá en un ballet de repertorio y nadie lo va a lamentar».
Sin embargo, el 15 de enero de 1895 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo esta misma obra logra su primer gran éxito con una nueva coreografía a cargo de Marius Petipa y Lev Ivanov. Desde entonces, numerosas revisiones y puestas en escena mantuvieron fresca esta subestimada obra de modo que para mediados de los años 40 del siglo XX empezó a ser ampliamente reconocida como una de las grandes obras del género. El lago de los cisnes es actualmente uno de los más reputados títulos del ballet mundial.
Rudolf Nureyev: del Kirov a la Ópera de París
Rudolf Nureyev (1938-1993) fue un bailarín y coreógrafo ruso, nacionalizado británico. Inició su carrera en 1955, año en que ingresó en el Teatro Kirov de Leningrado para convertirse muy pronto en el primer bailarín de la compañía. A partir de 1961 residió alternativamente en varios países de Europa Occidental y actuó en las mejores compañías del mundo al lado de estrellas como Margot Fonteyn, con quien constituyó una de las parejas de baile más aclamadas de todos los tiempos.
Su prodigiosa técnica le permitió abordar un amplio repertorio, aunque destacó, sobre todo, en el gran ballet tardorromántico. Coreógrafo de sorprendente originalidad, sus trabajos se distinguen por lo espectacular de su concepción. Trabajó asimismo en la compañía de Martha Graham y en otras formaciones, como el American Ballet Theatre. En 1983 fue nombrado director del Ballet de la Ópera de París, desde el que desplegó su arte hasta su muerte en 1993.


