Los pescadores de perlas, la ópera de juventud de Bizet: Ceilán soñado, amistad jurada y pasión prohibida. Su dúo «Au fond du temple saint», uno de los más bellos jamás escritos para voces masculinas, justifica por sí solo la inmortalidad de la obra.
Bizet tenía 24 años cuando estrenó esta partitura de exotismo cingalés; la crítica la maltrató y la posteridad la vengó. El dúo «Au fond du temple saint», dos hombres jurando amistad ante el recuerdo de la misma mujer, figura entre las páginas más celebradas de toda la ópera francesa.


