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Concierto

Anna Bolena, Maria Stuarda y Roberto Devereux: el mejor belcanto de Donizetti

Las reinas de Donizetti

Marina Rebeka, J‘Nai Bridges y Maya Gour encabezan una selección de la «trilogía Tudor» de Donizetti, con dúos de amor, conflictos y arias de virtuosismo y emoción bajo la dirección de Enrique Mazzola.

En el programaLas reinas de Donizetti
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Las reinas de Donizetti

La trilogía Tudor, Donizetti en la cima de su arte

Hermosa selección con algunos de los momentos más destacados en la llamada «trilogía Tudor», excepcional ejemplo del mejor belcantismo romántico. Dúos de amor, conflictos y arias llenas de virtuosismo y emoción. En sus tres óperas de las Reinas Tudor (Roberto Devereux, Maria Stuarda y Anna Bolena), el maestro romántico Gaetano Donizetti (1797-1848) compuso en la cima de su arte. En este concierto, un elenco internacional le llevará a un apasionante viaje por el mundo del bel canto.

Un reparto internacional y una ligera puesta en escena

Las voces femeninas protagonistas serán la soprano Marina Rebeka y las mezzosopranos J‘Nai Bridges y Maya Gour, a quienes acompañarán los tenores Ismael Jordi y Jeroen de Vaal, los barítonos Frederik Bergman, Maksym Nazarenko y Jaap Sletterink, así como el bajo Roberto Tagliavini. Junto a todos ellos, el Coro de la Ópera Nacional de Holanda y la Orquesta de Cámara de los Países Bajos, con dirección de Enrique Mazzola. Una ligera puesta en escena a cargo de Jetske Mijnssen ayuda a ambientar los pasajes escogidos, que se interpretan en la Ópera Nacional de Holanda.

Los pasajes escogidos de las tres óperas

De Roberto Devereux, la obertura, el dúo de Elisabetta y Robert «Un tenero core», el coro «L'ore trascorrono» y el dueto de Sara y Roberto «Il vero intesi»; de Maria Stuarda, el larghetto de Elisabetta «Ah quando all'ara scorgemi», el final del acto I «Deh! L'accogli», el coro «Vedeste? Vedemmo…» y la última escena «Deh! Tu di un umile preghiera»; de Anna Bolena, el dúo de Giovanna y Enrico «Tutta in voi la luce mia», el final del primer acto «Tace ognuno», el aria de Percy «Vivi tu», el cantabile de Anna «Al dolce guidami» y la última escena «Suon festivo…Coppia iniqua».

Diana Damrau: reinas fuertes pero vulnerables, a vida o muerte

En palabras de la excelente soprano Diana Damrau, que conoce bien este repertorio: «Las óperas de las reinas Tudor de Donizetti, Anna Bolena, Maria Stuarda y Roberto Devereux, son ejemplos absolutamente fascinantes del género belcantista. Estas mujeres fuertes, pero vulnerables se vieron obligadas desde su nacimiento a subordinar toda su personalidad, junto con todos sus deseos, a la corona y a todas las obligaciones y responsabilidades concomitantes que exigían los asuntos reales. Las circunstancias en las que vivían eran incesantemente peligrosas.»

«Incapaces de confiar ni siquiera en sus consejeros, debían tomar graves decisiones con consecuencias de largo alcance para asegurar el futuro del reino devastado por la guerra. Para ellas, las decisiones a vida o muerte eran habituales: Elisabetta (Elizabeth), por ejemplo, se ve obligada a ordenar la ejecución de su propia prima Maria (Mary). Que algo de esta magnitud pudiera acelerarse de forma tan brutal parece casi comprensible cuando la fortaleza y la fe se ponen a prueba de forma tan severa. En las escenas finales de estas óperas, las tres reinas aparecen en su momento más difícil. Anna ha tenido que lidiar con las cuestiones de la sucesión, las intrigas y la traición de su propio marido Henry VIII (Enrico) […].»

«Para ellas, las decisiones a vida o muerte eran habituales: Elisabetta (Elizabeth), por ejemplo, se ve obligada a ordenar la ejecución de su propia prima Maria (Mary).»Diana Damrau, soprano

Un deseo insaciable y un temor mortal: las reinas según Donizetti

«En sus óperas más o menos fieles a la historia, Donizetti dota a sus heroínas de infinitos matices de emoción, que bien podrían haber sentido en la vida real. Sobre todo, retrata a cada una de las reinas en su plena feminidad. Las dota de un corazón amoroso, de una ternura desbordante, de un deseo insaciable, de vulnerabilidad, de un atractivo desbordante, de fuerza, de fe, de vanidad, de orgullo, de codicia, de impiedad, de determinación y dureza, de conciencia de sus responsabilidades y de su poder, así como de cólera y furia, de desesperación, impotencia, desesperanza, tristeza… y siempre de una sensación subyacente de temor mortal. La música de Donizetti permite a la voz una libertad sin límites, apoyándola con atmósfera, energía y melodías gloriosas. […]»

«Para llegar al corazón de esta música, no sólo se requiere dedicación, confianza y valentía absolutas por parte del cantante; todos los participantes, por pequeño que sea su papel, deben prestar toda su atención y consideración, su perspicacia interpretativa y su apoyo, de lo contrario se oirán todas las imperfecciones, como en Mozart. Con la máxima flexibilidad, libertad, amor y trabajo en equipo, el conjunto levanta el vuelo».

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