Lahav Shani, nuevo director titular de la Filarmónica de Múnich, aborda Bruckner, el compositor fetiche de la orquesta bávara. El joven maestro israelí, heredero espiritual de Barenboim y Mehta, frente a las catedrales sonoras del romanticismo austríaco.
Shani, heredero designado de la tradición Barenboim-Mehta, toma las riendas de la Filarmónica de Múnich, la orquesta de Celibidache, que hizo de Bruckner su religión. Su lectura une el aliento místico de esa herencia con la claridad de una nueva generación.


