Christof Loy y Carlo Rizzi llevan a la Ópera Alemana de Berlín una obra raramente puesta en escena: intrigas, juegos de poder y un romance entre madrastra e hijo en la última gran ópera de Respighi.
![La fiamma, ópera en tres actos de Ottorino Respighi [Ópera Alemana de Berlin] · photo 1](../img/programmes/la-fiamma-opera-en-tres-actos-de-ottorino-respighi-oper.jpg)
Christof Loy y una ópera raramente puesta en escena
Una ópera raramente puesta en escena, que llega en una magnífica producción desde la ópera alemana con un gran elenco y dirección de Christof Loy y Carlo Rizzi. El director de escena Christof Loy continúa su serie de opulentas óperas del primer tercio del siglo XX en la Deutsche Oper Berlin (Ópera Alemana de Berlín). En La fiamma, ópera poco habitual sobre los escenarios firmada por el italiano Ottorino Respighi (1879-1936), imponentes coros y colosales cuadros acompañan una historia de intrigas, juegos de poder y un romance entre madrastra e hijo en la última gran ópera del compositor.
Fascismo y música: Respighi más allá de la «Trilogia romana»
Cuando la ópera vio la luz, hacía tiempo que Europa se enfrentaba al fascismo. La historia de la ópera, el brutal juicio espectáculo alimentado por la histeria de las masas, es un reflejo sin ambages de la misma fea mueca de agitación social. Respighi creó una música que va mucho más allá de su «Trilogia romana» de aspecto ilustrativo por la que hoy se le conoce en las salas de concierto. Sin embargo, en esencia, el compositor se mantuvo fiel a su colorido lenguaje tonal: el resultado es una amalgama musical de impresionismo francés, influencias de la música rusa y una reimaginación clasicista de la música renacentista italiana.
Un gran elenco y un equipo escénico al servicio de Loy y Rizzi
Encabezan el elenco solista las voces de Olesya Golovneva, Georgy Vasiliev, Ivan Inverardi, Martina Serafin, Doris Soffel, Sua Jo y Cristina Toledo, junto un gran plantel que completan Martina Baroni, Karis Tucker, Caren Van Oijen, Patrick Guetti, Manuel Fuentes, Caitlin Gotimer, Chance Jonas-O'Toole, Silvia Pohl, Andrea Spartà, Nicolas Franciscus y Koray Tuna. Junto a ellos, el Coro (Jeremy Bines, dirección), Coro infantil (Christian Lindhorst) y la Orquesta de la Ópera Alemana de Berlín, todos bajo la dirección de Carlo Rizzi. A la escena de Christof Loy acompañan la escenografía de Herbert Murauer, el vestuario de Barbara Droshin, la iluminación de Fabrice Kebour y la dramaturgia de Konstatin Parnian.
Bruja, hoguera y cine épico: del éxito al olvido de La fiamma
Ópera en tres actos con libreto de Claudio Guastalla, basada en la obra teatral de Hans Wiers-Jenssen Anne Pedersdotter, la bruja, la partitura de Ottorino Respighi vio la luz el 23 de enero de 1934 en el Teatro dell'Opera de Roma. Rodeados de luchas políticas, los personajes se enredan en conflictos personales que conducen inextricablemente a la catástrofe y al cruel final de una quema en la hoguera.
La historia arcaica y las dimensiones expansivas del drama operístico recuerdan al género de la película épica histórica, que estaba ganando popularidad al mismo tiempo que se componía la ópera. De este modo La fiamma tocó la fibra sensible de la época, asegurando el éxito internacional poco después de subir a escena. Con el paso de las décadas, la obra fue cayendo poco a poco en el olvido, pero el célebre crítico y musicólogo Paolo Isotta todavía elogió la ópera en 2015 como una simbiosis única de historicismo y modernismo, reivindicando su lugar entre las obras maestras del drama musical del siglo XX.
Los mosaicos de Ravenna: cómo nació La fiamma
Embelesado por los hermosos mosaicos bizantinos de los templos en Ravenna, Respighi quiso por mucho tiempo componer una ópera acerca de este tema, pero no existía ningún libreto acerca de este tópico. Cuando el libretista Claudio Guastalla, su más habitual colaborador, sugirió una ópera adaptada de la obra teatral Anna Pedersdotter, la Bruja (1908), Respighi sintió que podría ser adaptada en un escenario del Medievo temprano en Ravenna. El resultado fue La fiamma. La obra tuvo un buen recibimiento en su primera representación en Roma, bajo la batuta del propio compositor, de tal forma que en poco tiempo se presentó también en otros lugares del mundo.
