FRESENPTDESRBKOJAZH
ProgramaciónConciertosBalletÓperaDocumentalDestacados¿Qué es Allegro Spatial?Quiénes somosGrupo EurochannelEscríbanosBuscar

Inicio  /  Programación

Concierto

De los valses criollos al bolero: Juan Diego Flórez canta Latinoamérica

Juan Diego Flórez – Bésame mucho, un viaje musical a través de Latinoamérica

El tenor peruano se acerca a la música con la que creció, de la marinera al tango, en un recital con su banda desde la Konzerthaus de Viena, con canciones que hablan del hogar, la familia y el amor.

En el programaCanciones de A. Soto, E. Ramírez/P. Galindo, C. Faró, S. Diaz, T. Méndez, C. Isella, C. Gardel, J. Fernández, J. Antonio, B. Benavides, L. Gieco, C. Portillo de la Luz, A. Barroso, C. Velázquez y otros. Konzerthaus, Viena. 2019
Juan Diego Flórez – Bésame mucho, un viaje musical a través de Latinoamérica · photo 1
Juan Diego Flórez – Bésame mucho, un viaje musical a través de Latinoamérica

Una pasión latinoamericana que nació en la infancia

Un hermoso recorrido por obras del imaginario popular latinoamericano, a cargo del magnífico tenor peruano y su banda desde la imponente Konzerthaus de Viena. Su pasión por la música latinoamericana comenzó a una edad temprana, cuando aún era un niño. Fue una pasión profunda y duradera, y su encuentro inicial con ella se convirtió en una pasión para toda la vida. «Crecí entre valses criollos, marineras, boleros, rancheras y tangos, magníficas canciones de Latinoamérica», afirma el tenor Juan Diego Flórez.

Su abuela tocaba tangos al piano y su padre Rubén es un cantante folclórico famoso en Perú que siente una potente admiración por la gran Chabuca Granda, que alcanzó el éxito con clásicos como «José Antonio». Pero las canciones de Cuba y México, especialmente las de José Alfredo Jiménez, y de otros países latinoamericanos también fascinaron a Flórez desde muy joven.

«Crecí entre valses criollos, marineras, boleros, rancheras y tangos, magníficas canciones de Latinoamérica».Juan Diego Flórez

Canciones que van directas al corazón

«Esta música va directa al corazón», confiesa Flórez, «porque trata de cosas que nos afectan a todos directamente, como el hogar, la familia, la alegría del amor y el dolor del amor». Flórez quiere transmitir una imagen representativa del continente latinoamericano utilizando «canciones que son todas ellas ejemplares de la gente y de sus distintos países».

Una banda de talentosos instrumentistas y un programa popular

En este recital desde la Konzerthaus de Viena, Flórez se acompaña de una banda de talentosos instrumentistas conformada por Jonathan Bolívar (guitarra), Pablo Rojas (piano), Carlos Pinto-Quintana (contrabajo), Carlos Ayala (guitarra), Algy Wu (bandoneón), Dominik Fuss, Markus Pechmann (trompetas), Hidan Mamudov, Laura Valbuena (clarinetes), además de Gustavo Ovalles, Leonardo «Gigio» Parodi y Víctor Fuentes (percusiones).

Interpretan un suculento programa con magníficas obras del imaginario popular latinoamericano: «El tamalito», de Andrés Soto; «Malagueña Salerosa», Elpidio Ramírez/Pedro Galindo; «Si vas para Chile», de Chito Faró; «Caballo viejo», de Simón Diaz; «Cucurrucucú Paloma», de Thomás Méndez; «Canción con todos», de César Isella; «Volver», de Carlos Gardel; «Guantanamera», de Joseito Fernández; «José Antonio», de Chabuca Granda; Sombras, de Carlos Brito Benavides; «Sólo le pido a Dios», de León Gieco; «Contigo en la distancia», de César Portillo de la Luz; «Aquarela do Brasil», de Ary Barroso; «Bésame Mucho», de Consuelo Velázquez; «La pollera colorá», de Juan Madera Castro; «Cuando llora mi guitarra», de Augusto Polo Campos; «Amanecí entre tus brazos», de José Alfredo Jiménez; y «El yerberito moderno», de Néstor Milí.

Un tenor belcantista con raíces en la música peruana

Juan Diego Flórez es uno de los mejores tenores del siglo XXI, considerado el tenor belcantista de referencia en los principales teatros del mundo. Su canto fluido y expresivo y su asombrosa virtuosidad lo convierten en un intérprete ideal de las óperas de Rossini, Donizetti y Bellini. Sus apariciones en los escenarios más importantes del mundo, tanto en óperas como en conciertos, son siempre recibidas con entusiasmo por el público y la crítica.

Su padre, Rubén Flórez, fue cantante de música peruana e intérprete, sobre todo, de los valses criollos de la compositora Chabuca Granda. De él no solo heredó la voz, sino también el amor por la música peruana y latinoamericana. Su madre, María Teresa, amante también de esta música, fue el motor detrás de Juan Diego, alentándolo a perseverar en sus estudios musicales y a mantener firmes sus objetivos.

Del pop y el rock a Rossini: el encuentro que le cambió la vida

En sus inicios, Juan Diego se dedicó al pop, al rock y a la música peruana. Tras formarse en el Curtis Institute de Philadelphia, entre 1993 y 1996, en 1994 conoció al tenor peruano Ernesto Palacio en Lima; este encuentro le cambiaría la vida. Palacio le ofreció ayudarlo a emprender una carrera, que en 1996 comenzó de manera fulgurante y desde entonces no ha parado de crecer. Flórez ha encarnado los principales roles operísticos en los mejores teatros del mundo, incluyendo más de cuarenta roles y tres decenas de grabaciones. Ha recibido numerosos galardones que acreditan su importancia y vigor en la lírica mundial del momento.

Vea también