Cappella Amsterdam, cuatro solistas y la Orquesta del Real Concertgebouw interpretan las cantatas I y II del Oratorio de Navidad de Bach, para el primer y el segundo día de Navidad, bajo la dirección de Jan Willend de Vriend.
El Oratorio de Navidad: seis cantatas para seis días señalados
Primero de los dos programas, en una selección con cuatro de sus seis cantatas de una obra fundamental en la historia de la música para la Navidad. Si hay una composición musical verdaderamente representativa en las festividades de la Navidad, que haya permanecido a lo largo de los siglos, esa es sin duda el Oratorio de Navidad, BWV 248 de Johann Sebastian Bach (1685-1750). Obra conformada por seis cantatas, cada una de ellas dispuesta para interpretarse en un día señalado (25, 26 y 27 de diciembre, 1, primer domingo después de Año Nuevo y 6 de enero). Esta selección de cuatro de ellas, dividida en dos programas, se ofrece con intérpretes diferentes, teniendo un único denominar común: la Orquesta del Real Concertgebouw de Ámsterdam.
Las cantatas I y II, con De Vriend y Cappella Amsterdam
En el primer programa se interpretan las cantatas «Jauchzet, frohlocket, auf, preiset die Tage», BWV 248/I y «Und es waren Hirten in derselben Gegend», BWV 248/II, para el primer y segundo día de Navidad respectivamente, bajo la dirección de Jan Willend de Vriend. El fundamental aparato coral está interpretado por la fantástica agrupación holandesa Cappella Amsterdam, mientras que el cuarteto solista está conformado por Judith van Wanroij (soprano), Elisabeth Kulman (contralto), Fabio Trümpy (tenor) y Yorck Felix Speer (bajo).
Leipzig, 1734: Bach y el arte de la parodia
Después de un periodo de asombrosa actividad creativa durante sus primeros años en Leipzig (1723-39), la producción de Bach de música totalmente original disminuyó, debido en parte, al parecer, a su creciente desencanto con las condiciones de su empleo, en particular la dificultad de alcanzar un nivel razonable en la interpretación. Dado que, al parecer, no tenía tiempo ni incentivos para escribir nuevas composiciones de las cantatas y pasiones que debía interpretar, recurrió cada vez más a reposiciones o arreglos de obras anteriores y a la música de otros compositores.
En este contexto nació el Oratorio de Navidad en 1734. La obra brindó a Bach la oportunidad de reutilizar tres cantatas profanas ocasionales (BWV 213-15), que había escrito para el Elector de Sajonia y su familia. Durante muchos años, los estudiosos de Bach desaprobaron esta práctica, y muchos incluso se negaron a creer que las versiones profanas fueran las primeras. Hoy podemos apreciar el proceso de transformación de Bach –o parodia, como se suele decir– como una habilidad en sí misma.
Ni oratorio a la italiana ni handeliano: un ciclo de cantatas
Los tres oratorios de Bach –Oratorio de Navidad (BWV 248), el Oratorio de la Ascensión (BWV 11) y el Oratorio de Pascua (BWV 249)– tienen poco en común con el oratorio a la italiana popular en Alemania en esta época, y también son muy diferentes en estilo y función de los conocidos oratorios dramáticos ingleses de Handel. Con su mezcla de versos bíblicos –asignados a un narrador tenor–, formas de aria a la italiana y corales alemanes, el Oratorio de Navidad se asemeja mucho a las pasiones y cantatas del propio Bach; de hecho, el Oratorio de Navidad es en realidad una serie de seis cantatas independientes pero enlazadas.
Seis servicios, dos iglesias: cómo se escuchó en Leipzig
Bach ensambló el Oratorio de Navidad para la celebración de la Navidad en Leipzig entre el 25 de diciembre y el 6 de enero de 1734/35. Lo que sorprende a los acostumbrados al oratorio «handeliano» –no litúrgico– es que las seis partes que componen el oratorio de Bach se dividieron entre los seis servicios eclesiásticos de Navidad, y así se interpretaron por separado. La portada del libreto nos informa de que las seis partes se representaron «en las dos iglesias principales de Leipzig» (Nikolaikirche y Thomaskirche), aunque las cantatas III y V sólo se ofrecieron en la Nikolaikirche.
En términos puramente musicales, Bach afirma la independencia de cada parte con respecto a la arquitectura musical convencional de la época: cada cantata se abre con un coro a gran escala –una Sinfonía en la cantata II–, y cada una concluye con un impresionante coral acompañado en la misma tonalidad –o una repetición del coro de apertura en la cantata II–; entre estos movimientos, las arias se distribuyen uniformemente: dos por parte –en la cantata III una es un dúo y en la V una es un trío–.

