Los quince valses de Bottiroli cierran esta serie dedicada al compositor de Rosario. Herederos de Chopin pero teñidos de melancolía porteña, danzan entre el salón europeo y el recuerdo argentino: el testamento poético de un romántico del fin del mundo.
Compuestos durante décadas, los valses de Bottiroli destilan esa melancolía porteña que hermana el salón vienés con el tango: elegancia europea, saudade sudamericana. El último episodio de la serie completa el retrato de un romántico rezagado y entrañable. Cada vals es un retrato en miniatura: salones rosarinos, amores idos, ecos de Chopin trasplantados a la pampa. Un ciclo que merece entrar al repertorio de los pianistas del continente.


