El legendario director indio dirige a la Filarmónica de Berlín un programa orquestal con la «Jupiter» de Mozart, la obertura Genoveva de Schumann y la Cuarta de Tchaikovsky, en un concierto por el 30.º aniversario de un festival francés.

Un concierto de aniversario en las Rencontres Musicales d’Évian
El legendario director indio se pone al frente de una de las mejores orquestas del mundo para ofrecer un programa orquestal que transita los siglos XVIII y XIX. Nada menos que ochenta y siete años contemplan al director indio Zubin Mehta cuando se puso en 2023 al frente de la Filarmónica de Berlín para ofrecer un programa triple puramente orquestal desde Les Rencontres Musicales d’Évian, un festival dirigido artísticamente por el violinista Renaud Capuçon. La dupla Mehta/Berliner Philharmoniker ofreció un concierto especial por el 30.º aniversario de esta cita musical francesa, en La Grange au Lac, en Neuvecelle.
Con un apasionante recorrido por el Clasicismo y Romanticismo europeos, el programa comienza por la Sinfonía n.º 41 en do mayor, «Jupiter», KV 551 del salzburgués Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Le sigue la Obertura Genoveva, Op. 81, del alemán Robert Schumann (1810-1856). El programa se cierra con la Sinfonía n.º 4 en fa menor, Op. 36 del ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893). Un programa con exquisitas y bien conocidas obras del repertorio orquestal y sinfónico, que hizo las delicias de los asistentes al concierto en el desarrollo del festival francés. Ya no es habitual poder ver en escena a quien ha sido una de las grandes batutas de las últimas décadas. El concierto duró 97 minutos.
Mehta: de la Sinfónica de Bombay a la Filarmónica de Los Ángeles
Director de orquesta indio y fundador de la Orquesta Sinfónica de Bombay, Zubin Mehta (1936) realizó sus primeros estudios de piano y violín con su padre. A los dieciocho años abandonó sus estudios de medicina en India para asistir a las clases de dirección orquestal de Hans Swarowsky, en la Academia de Música de Viena. Su carrera como director se desarrolló con rapidez, sucediéndose las titularidades en las más prestigiosas orquestas del mundo. En 1958 ganó el concurso de dirección de la Real Filarmónica de Liverpool. En 1959 dirigió la Filarmónica de Viena y en 1962 se puso al frente de la Filarmónica de Los Ángeles, donde permaneció dieciséis años, puesto que simultaneó entre 1961 y 1967 con el de director musical de la Sinfónica de Montreal.
Nueva York, Israel y Baviera: la madurez de una gran batuta
Su forma espectacular de dirigir y su versatilidad, que lo hacía apto para casi cualquier repertorio, desde el Clasicismo hasta las más intrincadas partituras contemporáneas, le convirtieron en uno de los directores favoritos de crítica y público. Tras su cese en la Filarmónica de Los Ángeles en 1978, sucedió a Pierre Boulez como titular de la Filarmónica de Nueva York. Su éxito al frente de esta orquesta hizo que se le renovasen sus contratos hasta 1990, con lo que se convirtió en el director que más tiempo había permanecido al frente de esta orquesta. También su relación con la Filarmónica de Israel ha sido muy estrecha: en 1969 fue nombrado consejero musical de la misma y en 1981 fue distinguido con el cargo de director vitalicio. En 1998 asumió el cargo de director musical de la Ópera Estatal de Baviera. Ha destacado siempre por su activismo por la paz y los derechos humanos.
La Filarmónica de Berlín: de la Philharmonie a una fundación pública
La Orquesta Filarmónica de Berlín es una de las más importantes del mundo. Tras la destrucción –en la Segunda Guerra Mundial– de su antigua sede, la orquesta reside desde 1963 en la Berliner Philharmonie, una de las salas de conciertos más importantes del mundo. Desde 2002 es una fundación pública, gestionada por el land de Berlín, cuyos fondos para la organización son subvencionados por el gobierno de la ciudad de Berlín, con el patrocinio del Deutsche Bank.
De los Bilsekonzerte a una orquesta autónoma en 1882
La precursora de la Filarmónica de Berlín fue la orquesta creada por Johann Ernst Benjamin Bilse, antiguo miembro de la orquesta de Johann Strauss I en Viena, la cual comenzó a dar conciertos en 1867 en la nueva sala de conciertos de la Leipziger Strasse. Los Bilsekonzerte se hicieron muy populares en poco tiempo, y aunque inicialmente se dedicaron a la música de entretenimiento, Bilse introdujo poco a poco las obras del gran repertorio, e incluso llegó a invitar al propio Richard Wagner a dirigir como invitado la orquesta.
En 1882 los músicos de la orquesta se rebelaron contra Bilse, por sus mediocres condiciones de trabajo durante una gira a Varsovia, y decidieron establecerse como una orquesta autónoma, que pasó a gestionarse y administrarse por los propios músicos. La nueva orquesta se fundó oficialmente el primero de mayo de 1882. Algunos de sus últimos directores titulares han sido: Sergiu Celibidache (1945-1952), Herbert von Karajan (1954-1989), Claudio Abbado (1989-2002), Simon Rattle (2002-2018) y Kirill Petrenko (2019-).
