En el Festival Argerich, Anne-Sophie Mutter ilumina la Sonata de Franck, una de las cimas del repertorio francobelga, antes de los destellos de Prokófiev. Música de cámara del más alto nivel, en ese clima de encuentro y de intercambio que constituye el alma del festival de la gran pianista argentina. La Sonata en la mayor de Franck, ofrecida como regalo de bodas al violinista Eugène Ysaÿe en 1886, se ha convertido en el monumento del repertorio francobelga: su último movimiento en canon es una de las páginas más felices de la música. Frente a ella, la Sonata de Prokófiev opone su ironía mordaz y sus fulguraciones. Cada verano, el Festival Argerich de Hamburgo reúne a la familia musical de la pianista argentina; en esta ocasión, la flautista Susanne Barner se une a Mutter para una velada camerística en la cumbre.


