Mikael Karlsson convierte la película semiautobiográfica de Ingmar Bergman en una gran ópera en dos actos, con Ivo van Hove en la escena, Ariane Matiakh en el foso y sonido envolvente amplificado.

De la película de Bergman a una gran ópera en dos actos
Una ópera de nueva creación, a cargo del compositor sueco, basándose en el filme semiautobiográfico del legendario director de cine Ingmar Bergman. Fanny y Alexander es una gran ópera en dos actos, adaptada de la película de Ingmar Bergman por Mikael Karlsson, que compuso la música sobre el libreto en inglés de Royce Vavrek, contando con el apoyo del Bergman Estate y la asesoría artística de Cinematograph AB (Ingmar Bergman Jr. y Claes du Rietz).
La ópera fue encargada por Peter de Caluwe y la Ópera Real La Monnaie de Bruselas, en la región valona de Bélgica, y se estrenó mundialmente el 1 de diciembre de 2024. Las nueve representaciones se agotaron al día siguiente del estreno. Esta ópera de 184 minutos, con la Orquesta Sinfónica de La Monnaie, se ofreció en 2024 en De Munt/La Monnaie de Bruselas.
Von Otter y Hampson al frente de un reparto brillante
La ópera cuenta con dirección musical de la talentosa Ariane Matiakh, además de la dirección escénica de Ivo van Hove. El elenco está encabezado por dos estrellas del canto mundial, como son la mezzosoprano sueca Anne Sofie von Otter y el barítono estadounidense Thomas Hampson, a quien acompaña un cast brillante con las voces de Susan Bullock, Sasha Cooke, Jay Weiner, Sarah Dewez, Loa Falkmann, Aryeh Nussbaum Cohen, Alexander Sprague, Justin Hopkins, Polly Leech, Gavan Ring, Margaux De Valensart, Marion Bauwens y Blandine Coulon.
Una escena en un espectral salón de espejos
Jan Versweyveld se encarga de la escenografía e iluminación, con vestuario de An D’Huys, diseño de vídeo de Christopher Ash y dramaturgia de Lalina Goddard. La película semiautobiográfica de Ingmar Bergman Fanny och Alexander (1982) cobra vida en el escenario de la ópera en esta creación que narra una crónica familiar grandiosa a través de medios grandiosos.
La escena, firmada por un gran conocedor de la obra de Bergman, profundizará en el alma de sus personajes y, junto con la escenografía, crea escenas que se desarrollarán de forma gradual en un espectral salón de espejos. Todo un mundo fantástico que se opone obstinadamente a la dura realidad y que, en última instancia, puede llegar a vencerla.
Orquesta sinfónica, electrónica y sonido envolvente amplificado
La partitura combina el sonido acústico de una orquesta sinfónica con ingeniosos efectos electrónicos envolventes. Todos los cantantes y la orquesta están amplificados. El objetivo de la amplificación es permitir cantar con menos fuerza y poder mezclar bien los instrumentos electrónicos con los acústicos. El sonido amplificado se mezcla con pistas de acompañamiento (sólo en algunas escenas), sintetizadores en directo y samples. El director y los percusionistas llevan auriculares para el click y playback, pero nadie más los lleva.
La mezcla sonora en el teatro es multicanal. Todo esto se traduce en una experiencia de sonido envolvente con audio en directo y pregrabado que se reproduce junto con la interpretación acústica, en perfecta sincronía, y se interpreta en un sintetizador como si fuera un instrumento convencional. De este modo se consigue un amplio mundo sonoro, junto con un campo de escucha más potente.
La prensa internacional: «una obra de arte total»
La prensa internacional recibió la ópera de Karlsson con entusiasmo, y así lo describieron algunos de sus comentarios: «Una obra de arte total exitosa que realmente funciona como la suma de sus partes individuales, en la que, sin excepción, todos los ingredientes contribuyen por igual al éxito aclamado y rico en atmósfera».
Otro comentario de prensa destaca: «Bajo la atmósfera cinematográfica de la capa superior, una amenaza latente se desliza a través de la partitura. […] Las orquestaciones, dirigidas con mano firme por la versátil Ariane Matiakh, se enriquecen con paisajes sonoros electrónicos que resuenan en la sala a través de un sistema de sonido envolvente: una novedad que funciona a la perfección. Karlsson juega con el color como un pintor consumado y construye silencios (a veces inesperados) que calan hasta los huesos. La forma en que el compositor establece las líneas vocales para los cantantes también es espectacular: al mantenerse cerca de la voz humana, las emociones se transmiten con mayor intensidad».


