Yannick Nézet-Séguin dirige a la Filarmónica de Viena en un programa doble: el Tercer Concierto de Beethoven con Yefim Bronfman al piano y el poema sinfónico Una vida de héroe de Richard Strauss.

Un programa doble Beethoven/Strauss en el Musikverein de Viena
Uno de los brillantes conciertos de Beethoven y un poema sinfónico straussiano en manos de la filarmónica vienesa, con solista y director invitados de excepción. Una de las rutilantes estrellas de la dirección orquestal del siglo XXI, el canadiense Yannick Nézet-Séguin, se pone al frente de la Filarmónica de Viena, considerada unánimemente como una de las mejores orquestas del mundo, para ofrecer un vibrante programa doble Beethoven/Strauss, que comienza con el Concierto para piano n.º 3 en do menor, Op. 37 de Ludwig van Beethoven (1770-1827). Les acompaña como solista el extraordinario pianista uzbeco, nacionalizado israelí, Yefim Bronfman, que aporta la mesura y calidad interpretativa que requiere la genialidad beethoveniana. Completa el programa el poema sinfónico Una vida de héroe, Op. 40 de Richard Strauss (1864-1949).

El Tercer Concierto: un Beethoven que improvisaba
En sus inicios, Beethoven componía sus conciertos para interpretarlos él mismo como virtuoso, retrasando estratégicamente su publicación para mantener la exclusividad de las obras. El Tercer Concierto se gestó entre 1796 y 1800, y se estrenó el 5 de abril de 1803 en Viena con el compositor como solista. Testimonios de la época indican que Beethoven dependía enormemente de la improvisación; de hecho, tocaba con partituras casi en blanco, postergando la escritura definitiva de la obra hasta su publicación en 1804. Poco después, su alumno Ferdinand Ries la interpretó con gran éxito y aclamación crítica.
Musicalmente, es el único concierto para piano de Beethoven en tonalidad menor y rinde un claro homenaje a un concierto en do menor (n.º 24) de Mozart. La obra se caracteriza por su constante alternancia entre los modos menor y mayor, y por algunas innovaciones estructurales. Aunque la crítica de su estreno en 1803 consideró la obra demasiado compleja y no del todo lograda, con el tiempo se convirtió en una de las piezas más populares de su repertorio, favorecida en parte por su afinidad tonal y dramática con su célebre Quinta Sinfonía.

Una vida de héroe: la autobiografía musical de Strauss
La obra que cierra el programa es uno de los excepcionales poemas sinfónicos de Richard Strauss, su bien conocido Una vida de héroe (Ein Heldenleben). Terminada en Fráncfort del Meno el mes de diciembre de 1898, se estrenó al año siguiente, bajo su propia dirección. La obra funciona como una autobiografía musical irónica que rompe con la tradición romántica (heredada de Berlioz, Liszt y Wagner) en la que la música era vista como una «verdad reveladora». Influenciado por Nietzsche a partir de 1892, Strauss adoptó un tono hiperbólico y antimetafísico que alcanzó su máxima expresión en esta pieza.
Un compendio de autocitas que escandalizó a los críticos
Aunque utiliza una estructura convencional de forma sonata, la obra es un compendio de la carrera de Strauss hasta ese momento, repleto de autocitas musicales, y marca el final de su etapa dedicada a los poemas sinfónicos, abriendo paso a su futura colaboración con Hugo von Hofmannsthal. Este poema sinfónico recibió una avalancha de críticas cuando se estrenó, ya que presentaba a Strauss como un ególatra monstruoso, un autopromotor desvergonzado que se retrataba a sí mismo como el héroe de la obra. Es muy posible que a esos críticos también les doliera la escandalosa caricatura que se hacía de su propia clase en algunas de las secciones de la obra.


