Al frente de la Filarmónica de Múnich, la directora estadounidense Karina Canellakis propone un programa contrastado que asocia el clasicismo luminoso de Beethoven con la modernidad hipnótica del compositor norteamericano John Adams. El concierto se abre con Shaker Loops, obra emblemática del minimalismo americano: fundada en la repetición de motivos y en la evolución progresiva de las texturas sonoras, la partitura crea un clima vibrante que revela la precisión y la flexibilidad de la orquesta. Completa el programa la Sinfonía n.º 4 en si bemol mayor, op. 60, de Beethoven. Menos monumental que la Tercera o la Quinta, seduce por su equilibrio y su vitalidad, y permite apreciar el entendimiento entre Canellakis y los atriles muniqueses en un repertorio donde la claridad del fraseo y la energía rítmica lo son todo. Un encuentro entre dos siglos que ilustra la amplitud de miras de una de las batutas más destacadas de la actualidad.


