En este concierto de abono, Franz Welser-Möst se pone al frente de la Filarmónica de Viena para transportar al público a principios del siglo XX con un programa que encapsula a la perfección la abundancia de estilos y tendencias de la música clásica durante los «felices años veinte», desde la preservación de la tradición hasta la adopción de la modernidad.
Comenzando con la Konzertmusik para orquesta de viento, Op. 41 de Paul Hindemith (1895-1963), un estreno para la Filarmónica de Viena, la magnífica sección de viento demuestra de qué madera está hecha: «Desde los primeros sonidos de fanfarria del movimiento inicial, se podía percibir el disfrute de los músicos». Continúa el programa con la raramente interpretada Fantasía sinfónica sobre La mujer sin sombra, Op., AV 146 de Richard Strauss (1864-1949), a la que siguen las Variaciones para orquesta, Op. 31 de Arnold Schönberg (1874-1951). El programa concluye con el homenaje que Maurice Ravel (1875-1937) rinde, a su manera, a uno de los géneros de baile por excelencia, con su monumental La Valse.
Welser-Möst demuestra un estado de forma excepcional en el podio: «Es impresionante cómo Welser-Möst otorga a cada pieza su propia aura. Cómo guía a unos músicos perfectamente preparados hacia pasos enérgicos y formas de danza artísticamente estilizadas, o cómo se deleita en el esplendor sonoro de Strauss y Ravel», comentó la crítica.
Tras la Primera Guerra Mundial, la música evolucionó en diversas direcciones. Según Franz Welser-Möst, los artistas buscaban «de forma algo caótica» nuevas vías de expresión después de que el Romanticismo hubiera alcanzado sus límites. Los primeros treinta años del siglo XX ofrecieron en la música una gran variedad de formas, desde el Romanticismo tardío hasta el dodecafonismo, pasando por el neoclasicismo, el neobarroco, la Nueva Objetividad y la música mecánica. El programa de este concierto recoge estas corrientes y, al mismo tiempo, mantiene un fuerte vínculo con las metrópolis culturales europeas de Viena y Berlín, ciudad que, durante la República de Weimar, en la década de 1920, estaba en camino de reemplazar a Viena como centro de innovación cultural. El debate entre tradición y modernidad se hace claramente visible en la figura de Arnold Schönberg. El compositor desarrolló su actividad en Viena y Berlín hasta la toma del poder por los nacionalsocialistas en Alemania en 1933: para unos era demasiado tradicional, para otros, demasiado inconformista. La nueva perspectiva de Maurice Ravel sobre el vals, tan ligado a Viena desde el siglo XIX, culmina en La Valse con una elegía a la época anterior a las destrucciones de la Primera Guerra Mundial. Paul Hindemith, por su parte, tenía fama de «espantaburgueses» y suscitó gran expectación con sus composiciones. Más tarde, los nacionalsocialistas prohibieron las interpretaciones de sus obras, al igual que las de Schönberg y Ravel. Cien años después de la República de Weimar, es oportuno echar una mirada a esta época desquiciada.
Con Filarmónica de Viena & Franz Welser-Möst P. Hindemith: Konzertmusik para orquesta de viento; R. Strauss: Fantasía sobre La mujer sin sombra; A. Schönberg: Variaciones para orquesta; M. Ravel: La Valse. Filarmónica de Viena | F.