Una de las más grandes obras del bel canto romántico, en una magnífica producción que llega con un gran elenco encabezado por Asmik Grigorian y Freddie De Tommaso.
Norma es una tragedia lírica en dos actos con música de Vincenzo Bellini (1801-1835) y libreto en italiano de Felice Romani, basado en la tragedia Norma, ossia L'infanticidio, de Alexandre Soumet. La ópera tuvo su estreno en La Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831. Se considera un ejemplo brillante y definitorio de la mejor tradición belcantista.
Llega en esta producción desde el Theater an der Wien, de la capital vienesa, con las voces solistas de la soprano Asmik Grigorian y el tenor Freddie De Tommaso, como protagonistas, a los que acompañan Aigul Akhmetshina, Tareq Nazmi, Victoria Leshkevich y Gustavo Quaresma. A ellos se une la Sinfónica de Viena y el Coro Arnold Schönberg (dir. Erwin Ortner), con dirección musical de Francesco Lanzillotta. La dirección de escena corre a cargo de Vasily Barkhatov, con escenografía de Zinovy Margolin, vestuario de Olga Shaishmelashvili, iluminación de Alexander Sivaev, Ran Arthur Braun en el diseño de live action y dramaturgia de Kai Weßler.
Tras La sonnambula, se produce en Bellini un cambio de registro, con el que dio paso a la tragedia. Precisamente con Norma se ponen de manifiesto las excepcionales dotes teatrales del compositor para explorar las profundidades del drama romántico. El rol de Norma ocupa un lugar destacado entre los grandes personajes femeninos de la historia de la ópera. Felice Romani realizó en su libreto profundas modificaciones respecto a la tragedia original de Soumet. Los modelos de Soumet serán las figuras mitológicas de Niobe y Medea, así como Lady Macbeth de Shakespeare y la sacerdotisa de los druidas Velléda, del poema épico de Chateaubriand Les martyrs ou Le Triomphe de la religion chrétienne.
Pero Romani enriqueció notablemente este mundo femenino, de por sí ya complejo, con dos aspectos importantes: el amor de la protagonista hacia Pollione y sus hijos; y el rol de Norma, una mujer de sentimientos profundos y contradictorios, al ser suma sacerdotisa y madre, además de amante abandonada y rival vengativa, todo en una misma persona. Musicalmente se caracteriza por sus melodías largas, dramáticas, muy ornamentadas e intensamente emocionales. Entre los fragmentos inolvidables de esta ópera se encuentra «Casta diva», una de las arias de soprano más conocidas de toda la historia.
Fotografías: © Monika Rittershaus