El brillante violinista francés protagoniza el estreno mundial de una obra de Thierry Escaich, completando programa una de las grandes sinfonías brucknerianas.
Daniel Harding y la Filarmónica de Múnich cautivan al público vienés, desde la imponente Musikverein, con su interpretación de la Sinfonía n.º 4 en mi bemol mayor, «Romántica», del austríaco Anton Bruckner (1824-1896): «El británico evitó los cambios bruscos de registro; en lugar de contornos marcados, predominaron los arcos suaves. Una interpretación llena de la ternura suave y floral de la primavera, interpretada con reflexión, sensibilidad y flexibilidad», comentó la crítica. En la primera parte del programa se les une el violinista francés Renaud Capuçon, quien trae consigo una obra del compositor francés Thierry Escaich (1965) para su estreno en Austria. Dedicado al propio Capuçon, el Concierto para violín n.º 2, «Au-delà du rêve» es, según lo describe el compositor, una «inmersión en un mundo de sonido». En su interpretación, «Capuçon hizo gala de su virtuosismo, cautivando con hábiles pasajes y seduciendo con una agradable melodiosidad».
Concierto para violín n.º 2, «Au-delà du rêve» («Más allá de los sueños») explora un mundo onírico en constante cambio. El concierto consta de tres movimientos, cada uno de los cuales se funde a la perfección con el siguiente a lo largo de un discurso musical extraordinariamente orgánico. La obra es un encargo conjunto de la Filarmónica de Múnich, la Elbphilharmonie de Hamburgo y la Philharmonie de París, que tuvo su estreno mundial en Múnich en abril de 2024. Por su parte, Bruckner compuso su Sinfonía n.º 4 en mi bemol mayor entre el 2 de enero y el 22 de noviembre de 1874. El compositor austríaco, que sin embargo era muy dado a revisar sus composiciones, volvió a ella el 18 de enero de 1878 y el 5 de junio de 1880. Es esta última, la versión denominada «de 1880» o «de 1878/1880», la que se llevó a estreno cuando Hans Richter la interpretó con la Filarmónica de Viena el 20 de febrero de 1881.
El director Anton Seidl preguntó en cierta ocasión a Bruckner si tenía previsto realizar más cambios, y este volvió a revisarla en 1886, versión esta que Seidl dio a conocer con la Filarmónica de New York el 16 de marzo de 1888, en la capital neoyorquina. En ese momento la versión de 1874 de la obra ya había sido escuchada allí, en la versión de la Sociedad Sinfónica de New York con Walter Damrosch al frente, el 5 de diciembre de 1885, que por lo que se sabe fue la primera interpretación en Estados Unidos de una obra de Bruckner. La Cuarta Sinfonía de Bruckner es la única de sus nueve a la que dio un subtítulo. Esta sinfonía evoca el Romanticismo teutón en sus alusiones a la caza y, por extensión, en su brillante escritura en los instrumentos que más se asocian con ella, las trompas.
Fotografías: © Amar Mehmedinovic