La joven violinista española María Dueñas está conquistando actualmente los escenarios de todo el mundo y actuando junto a las orquestas y directores más prestigiosos de nuestro tiempo. En sus interpretaciones confluyen su dominio técnico, su madurez artística y unas lecturas llenas de carácter. Su serie de victorias en concurso y su estancia en los escenarios de todo el mundo es apabullante a pesar de su corta edad. En este concierto con la Orquesta Sinfónica de Viena, bajo la dirección de Manfred Honeck, interpreta el Concierto para violín en re mayor, Op. 61, que incluye sus propias cadenzas. «Su mezcla de tensión y elasticidad, de brío y sensibilidad, resultó tan cautivadora como el sonido concentrado y luminoso de su violín». Beethoven compuso su Concierto para violín en re mayor (1806) en el apogeo de su llamado «segundo» período, una de las fases más fecundas de su creatividad. En los pocos años previos a este concierto había creado obras maestras como la Sinfonía n.º 3 (1803), el Concierto para piano n.º 4 (1805/06) y dos de sus sonatas para piano más importantes: las n.º 21, «Waldstein» y n.º 23, «Appassionata» (1804/05). El Concierto para violín representa una continuación de la exploración beethoveniana del género concertante, una forma que solo abordaría una vez más, en el Concierto para piano n.º 5 (1809). Antes de este concierto, Beethoven ya había confiado al violín papeles concertantes, aunque en un contexto más reducido. En la época de sus dos primeras sinfonías compuso dos romanzas para violín y orquesta; unos años después, empleó el violín como integrante del trío solista en el Triple Concierto (1803/04). Estas obras, pese a su innegable eficacia musical, deben considerarse estudios y ensayos preparatorios frente al Concierto para violín, donde se manifiesta con mayor claridad su dominio a la hora de movilizar las fuerzas formales y dramáticas propias de esta forma musical.
El programa se completa con la Cuarta Sinfonía en do mayor de Franz Schmidt (1874-1939), compositor austríaco posromántico –enemigo declarado de la atonalidad– no muy conocido en la actualidad. Schmidt siempre ha estado presente en las programaciones de Austria, pero actualmente vive un redescubrimiento a nivel internacional. Compuesta en 1933, su Sinfonía n.º 4, una suerte de requiem dedicado a su hija, fallecida al dar a luz a su nieto, es un fresco sinfónico de casi tres cuartos de hora de duración que comienza y termina con un sobrecogedor solo de trompeta. Cuando la Sinfonía n.º 4 se estrenó mundialmente en 1934, Paul Stefan escribió en la revista musical Anbruch: «Además de la novedad y la audacia de su forma, lo que realmente hace destacar a esta obra es la sinceridad confesional de su lenguaje sonoro, que se niega a someterse a las convenciones y resulta comprensible para todos, lo que la aleja por completo de la banalidad. No es una obra fácil de interpretar, aun cuando apenas entraña dificultades para el oyente. El largo aliento de este discurso, que nunca resulta prolijo ni ampuloso, es un deleite particular. En conjunto, la obra posee un decoro elegante y natural».
Con María Dueñas, Sinfónica de Viena & Manfred Honeck Ludwig van Beethoven: Concierto para violín en re mayor, Op. 61; Franz Schmidt: Sinfonía n.º 4 en do mayor. María Dueñas, Sinfónica de Viena | Manfred Honeck. Musikverein, Viena. 2023.