Magnífica velada protagonizada por dos de los grandes compositores del siglo XIX, desde uno de los festivales de verano más prestigiosos del mundo.

 Riccardo Chailly (1953) es un director de orquesta italiano, sin duda una de las batutas más admiradas de las últimas décadas. Comenzó su carrera como director de ópera, extendiendo gradualmente su repertorio para abarcar la música sinfónica. Desde 2005 es el Director principal de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, y desde 2017 Director musical de la Scala de Milán. Chailly nació en el seno de una de músicos, formándose en composición con su padre, Luciano. Chailly se formó en los conservatorios de Perugia y Milán, y posteriormente estudió dirección orquestal con Franco Ferrara. A los veinte años se convirtió en director asistente de Claudio Abbado en el teatro de La Scala, realizando su debut como director en 1978. Pronto tuvo que asumir gran cantidad de contratos de importancia al frente de la Ópera de Viena, la Metropolitan Opera, el Covent Garden, el Festival de Salzburgo y la Ópera Estatal de Baviera. Entre 1982 y 1988 estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín. De 1986 a 1993 dirigió el Teatro Comunale de Bolonia. Entre 1988 y 2004 fue Director principal y a partir de 2004 Director emérito de la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam. En 2005 fue nombrado Kapellmeister de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Previamente a asumir ese cargo Chailly ocupaba el cargo de Director principal del teatro milanés desde enero de 2015. En agosto de 2015 se anunció el nombramiento de Chailly como próximo director –desde el verano de 2016– de la Orquesta del Festival de Lucerna, en sustitución del fallecido Claudio Abbado, momento en el que abandonará la dirección de la Gewandhaus. 

 En este programa concebido en su segundo año como titular de la orquesta, Chailly contrapone dos obras realmente magníficas dentro del sinfonismo del XIX. La primera de ellas, Ein Sommernachtstraum [El sueño de una noche de verano] fue compuesta por Felix Mendelssohn (1809–1847) tomando como base la obra de teatro homónima de William Shakespeare. Mendelssohn compuso esta obra en diferentes momentos de su vida. Entre el 8 de julio y el 6 de agosto de 1826, cuando su carrera estaba comenzando, compuso una obertura de concierto, Op. 21, que se estrenó en Szczecin el 20 de febrero de 1827. En 1842, unos pocos años antes de su muerte, escribió la música incidental, Op. 61, para una producción de la obra de teatro, en la que incorporó la obertura existente. Esta incluye la famosa Marcha nupcial. La música incidental fue compuesta 16 años después de haber escrito la obertura, y se forjó por encargo del rey Federico Guillermo IV de Prusia. Mendelssohn era en ese momento director musical de la Real Academia de las Artes y de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. En cuanto a su obertura, realmente célebre, muestra una habilidad artística, originalidad y madurez realmente sorprendentes. En ciertos sentidos, jamás sobrepasó lo logrado en su adolescencia. 

 La segunda de las obras pertenece al ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893). Se trata de su Sinfonía Mandred, en Si menor, Op. 58, compuesta entre mayo y septiembre de 1885. Está basada en el poema Manfred de Lord Byron, escrito en 1817. Esta es la única sinfonía que no fue numerada por Tchaikovski, compuesta entre la Cuarta y la Quinta. Para algunos fue su obra sinfónica más brillante e inspiradora. Por otro lado, hay quienes opinan lo contrario –de acuerdo con el crítico musical David Hurwitz, el compositor y director Leonard Bernstein se refería a esta sinfonía como «basura»–. Hector Berlioz, como inspirador de muchos compositores rusos, tuvo bastante que ver en los orígenes de esta sinfonía. Mili Balakirev tuvo la idea original, pero pensó que no estaba en su carácter realizar tal composición. Así se lo explicó en una carta a Thaikovski el 9 de octubre de 1882, «este magnífico tema es inadecuado, no sintoniza con mi esquema mental». El tema fue olvidado algunos años, hasta 1885, cuando Tchaikovski compró una copia del Manfred de Byron y se decidió a componer la sinfonía. Se estrenó en Moscú, en marzo de 1886, teniendo como dedicatario a Mili Balakirev.

Sinopsis: 

Riccardo Chailly dirige a la Orquesta del Festival de Lucerna en un precioso programa doble conformado por El sueño de una noche de verano, de Felix Mendelssonh, y la Sinfonía Manfred, de Piotr Ilich Tchaikovsky.