La intérprete georgiana protagoniza un excepcional recital a solas con el piano, interpretando una de las grandes obras del siglo XX.

Khatia Buniatishvili (1987) es una joven pianista de origen georgiano, que comenzó a estudiar piano bajo la enseñanza de su madre a la edad de tres años. Dio su primer concierto con la Orquesta de Cámara en Tbilisi cuando contaba con tan solo seis. Desde los diez años ha sostenido ya una importante carrera en la que ha ofrecido conciertos en Europa, Rusia, Ucrania, Armenia, Israel y los EE.UU. Tras graduarse en la Escuela Central de Música de Tbilisi pasó a formarse en el Conservatorio Estatal de Tiflis en 2004. Buniatishvili, quien ha descrito el piano como «símbolo de soledad musical», lo escogió sobre el violín a pesar de su oído absoluto. Ella y su hermana Gvansta aprendieron juntas a tocar el piano, tocando dúos en su casa desde muy pequeñas. Buniatishvili ha interpretado con grandes orquestas a nivel mundial, como la Orquesta de Paris, la Filarmónica de Los Angeles, la Orquesta Sinfónica de Viena, la Orquesta Nacional de Francia o la Orquesta Filarmonia de Londres. También ha interpretado música de cámara con músicos como Gidon Kremer y Renaud Capuçon entre otros. 

En 2010 recibió el premio Borletti-Buitoni y se la incluyó en la serie documental de la BBC, Nueva Generación de Artistas. La Musikverein y Konzerthaus vienesas la nominaron como Rising Star para su temporada 2011/2012, y este último año fue galardonada con el premio de artista revelación en los premios Eco Klassik. En 2010 firmó un contrato con el sello discográfico Sony Classical, cuyo álbum de debut en 2011 marcó el 200.º aniversario del nacimiento de Franz Liszt, incluyendo alguna de sus mejores piezas. Classic FM declaró en su crítica del disco que «Buniatishvili es una artista joven con enorme temperamento y técnica, que hace que uno piense en la joven Martha Argerich». A dicha grabación le siguió un álbum dedicado a Chopin en 2012, en el que combinaba obras para piano solo con su Concierto para piano nº. 2, acompañada por la Orquesta de Paris y la dirección de Paavo Järvi. The Guardian escribió al respecto: «Esta es una interpretación que viene directamente del corazón de una de las más apasionantes y técnicamente dotadas jóvenes pianistas de hoy en día». En 2014, Buniatishvili lanzó su tercer álbum para Sony Classical, titulado Motherland, en el que más que plantear un monográfico, como en sus grabaciones previas, se conforma con una variedad de piezas personalmente significativas, incluyendo música de su tierra natal, Georgia, dedicando el álbum a su madre. Las interpretaciones de Buniatishvili han sido descritas con «un aura de soledad elegante e incluso de melancolía». Es una perfecta caracterización de esta pianista con una amplia paleta expresiva. Buniatishvili posee una musicalidad natural. Fuerza de la naturaleza, espíritu libre o libertad infinita son con frecuencia los atributos con que han descrito sus interpretaciones. 

 Interpreta aquí la versión original para piano de Cuadros de una exposición, célebre composición de Modest Mussorgsky (1838-1891) que logró su fama posterior gracias a la orquestación que el compositor Maurice Ravel (1875-1937) realizó en 1922. El autor ruso se inspiró por la exposición póstuma de diez pinturas y escritos de su gran amigo, Víktor Hartmann, un notable artista a quien Vladimir Stasov –escritor, crítico musical y asesor del Círculo de Balakirev– quiso dedicar dicha exposición. Como un homenaje, el compositor quiso dibujar en música algunos de los cuadros expuestos, dedicó la partitura a Stasov. 

Sinopsis: 

 

Khatia Buniatishvli, una de las grandes figuras del pianismo actual, acomete la interpretación original al piano de la célebre y magnífica Cuadros de una exposición, de Modest Mussorgsky, en un recital para demostrar su inmensa calidad.