El gran director venezolano se pone al frente de la orquesta angelina en este recital en el que el tango, la guitarra y el bandoneón son los verdaderos protagonistas.

 La etimología de la palabra «tango» está todavía muy debatida. Durante el siglo XIX en España y varios países de América del Sur el término designaba varios tipos de bailes, canciones y festividades comunales. Algunos afirman que la palabra es de origen africano, con el significado general de «danza africana», pero otros creen que es de origen castellano, derivado de la antigua palabra «tañer» –tocar un instrumento–. Estudiosos han afirmado que el término fue utilizado por los esclavos negros en el área de La Plata – Argentina y Uruguay– durante la época colonial para designar sus instrumentos de percusión [tambores], además de la danza que realizaban e incluso el lugar donde practicaban la danza. En las primeras décadas del siglo XIX el significado se amplió a las comparsas negras, comparsas festivas en Montevideo también conocidas como candombe. Todavía en 1900 las comparsas cubanas –un tipo de desfile de carnaval– se designaban como tangos. Desde un punto de vista musical –en particular en materia de ritmo– no hay duda de que el internacionalmente conocido tango –la canción argentina y uruguaya de carácter urbano, popular y de danza– se relaciona con la contradanza cubana, la habanera y el tango cubano. Este último, junto con la habanera, se había extendido por toda Sudamérica hacia la década de 1850. En Brasil, así como en el Río de la Plata, el «tango» fue el nombre con que se conocía a la propia habanera durante las últimas décadas del XIX. El tango brasileiro era en un principio una adaptación local de la habanera cubana. Además, varios géneros populares, como el maxixe, se desarrollaron a partir de la habanera. 

 A pesar de que «tango» tiene múltiples significados, designa principalmente el género más popular de la danza urbana en la Argentina del siglo XX, que supone además uno de los símbolos más expresivos y nacionalistas del carácter argentino. El tango se dice que se desarrolló en el arrabal u Orillas –barrios marginales pobres– en las afueras de Buenos Aires. La cultura arrabal o suburbana consistió en elementos introducidos a partir de 1870 por millones de inmigrantes europeos frustrados, junto a aspectos y tradiciones de la Pampa urbanizada o Gaucho. Tradiciones musicales del Gaucho fueron especialmente representados por la payada y la milonga. Todos estos bailes tienen en común el metro compás binario, especialmente 2/4, unos patrones de acompañamiento muy definidos – bien sea corchea con puntillo-semicorchea/corchea-corchea, o bien semicorchea-corcheasemicorchea/corchea-corchea– y un diseño formal como el que se encuentra en la polka europea. 

 Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles acentúan los colores, los ritmos y la pasión de la música de los principales compositores de Argentina en esta animada velada desde el espectacular Hollywood Bowl de Los Angeles. Del genial Astor Piazzolla (1921-1992), el maestro del Nuevo Tango, se presentan cinco de sus principales obras [Tangazo, La muerte del Ángel, Adiós Nonino, Oblivion y Libertango], las cuales cuentan en escena con la compañía de danza Tango Buenos Aires, conocidos mundialmente como los representantes más auténticos e intransigentes del tango. Alberto Ginastera (19161983), uno de los compositores clásicos más importantes en la Latinoamérica del pasado siglo y el primer maestro de Piazzolla, está representado por las célebres cuatro danzas de su suite Estancia. Para concluir, de otro argentino, Lalo Schifrin (1932), quien junto a su música de concierto es el compositor de algunas de las partituras más famosas del cine, como Mission: Impossible, se interpreta el Concierto para guitarra y orquesta n.º 2, «Concierto de la amistad», en el estreno mundial de la pieza, compuesta además para que la interpreta aquí, Ángel Romero.

Sinopsis: 

Gustavo Dudamel dirige la Filarmónica de Los Angeles, la guitarra de Ángel Romero y el bandeneón de Seth Asarnow en este recital con obras de Astor Piazzolla, Lalo Schifrin y Alberto Ginastera.