Otro de los recitales que les ofrecemos desde Salzburgo, en el que esta unión única director/orquesta ofrece un exquisito programa doble Schubert/Villa-Lobos.

El proyecto West-Eastern Divan fue concebido en 1999 por las mentes de dos artistas e intelectuales de primer orden a nivel mundial: el pianista y director de orquesta argentino-israelí Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said. Ambos creyeron en un proyecto que supusiera la creación de un taller para jóvenes músicos de Israel y otros países de Oriente Medio que facilitara el estudio y el desarrollo musical, además de la posibilidad de compartir el conocimiento y la comprensión entre culturas que han sido tradicionalmente rivales. Aquí, los músicos asistentes mejoran su nivel musical mientras conviven con jóvenes de países que pueden estar en situaciones de conflicto con el suyo propio. La base de la orquesta la componen músicos árabes e israelíes acompañados de músicos españoles. Sus primeros pasos los dieron entre Weimar y Chicago hasta que en 2002 se establecieron definitivamente en Sevilla gracias al apoyo de la Junta de Andalucía. Pero este no es únicamente un proyecto musical, sino quizá por encima de ello, un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestinoisraelí. Gracias a todos los contactos interculturales que allí se realizan, el proyecto aspira a representar un importante papel en la superación de diferencias políticas y culturales entre los países representados en el taller. El uso de las palabras West-Eastern Divan hace referencia a una colección de poemas de Johann Wolfgang von Goethe. Sus propios fundadores comentan al respecto: La razón por la que hemos llamado así a esta orquesta proviene del hecho de que Goethe fue uno de los primeros alemanes verdaderamente interesado en otros países, ya que empezó a aprender árabe con más de 60 años.

 La obra gran parte del programa pertenece a Franz Schubert (1797-1828), el compositor austríaco que a menudo es considerado el último gran representante del estilo clásico y uno de los primeros en manifestar una subjetividad y un lirismo inconfundiblemente románticos en su música. El lied para canto y piano, uno de los géneros paradigmáticos del Romanticismo, encontró en él a su primer gran representante, cuyas aportaciones serían tomadas como modelo por todos los músicos posteriores, desde Robert Schumann hasta Hugo Wolf y Gustav Mahler. Admirado en un círculo muy restringido, la revalorización del compositor se llevó a cabo a partir de su muerte, gracias a la interpretación de obras hasta entonces desconocidas, llevadas a cabo por autores de la importancia de Robert Schumann o Felix Mendelssohn, poniendo en valor muchas de sus grandes obras de cámara, así como sus magníficas sinfonías. El Quinteto con piano en La mayor, D 697, conocido como La Trucha, es una de las piezas más célebres de todo su catálogo. Fue compuesta en 1819, aunque no se publicó hasta 1829, un año después de su muerte. La pieza debe su nombre a su cuarto movimiento, que es un conjunto de variaciones sobre un tema escrito por Schubert anteriormente en su lied Die Forelle [La trucha]. Muy probablemente fue compuesto para Sylvester Paumgartner, mecenas musical y violonchelista aficionado, quien le sugirió las variaciones antes mencionadas.

 El otro autor de la velada es Heitor Villa-Lobos (1887-1959), autor de un catálogo de colosales proporciones, con cerca de dos mil composiciones que abarcan muchos de los géneros más importantes, es la figura esencial de la música brasileña en la historia. De su abundante producción sobresalen las nueve Bachianas brasileiras [1932-1944], en las que Villa-Lobos se propuso sintetizar el contrapunto de Bach con las melodías populares de su patria, la quinta de las cuales, compuesta para soprano y conjunto de violonchelos, es sin duda su obra más conocida e interpretada.

Sinopsis:

Daniel Barenboim dirige a solistas de la West-Eastern Divan Orchestra en este programa protagonizado por el Quinteto con piano «La trucha», de Franz Schubert, y el Aria [Cantinela] de la Bachiana Brasileira nº. 5, de Heitor Villa-Lobos.