Segundo programa de la integral de las sinfonías de Ludwig van Beethoven con el húngaro Iván Fischer al frente de la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam.
La Sinfonía n.º 4 en Si bemol mayor, Op. 60 es una de las menos interpretadas y quizá valoradas dentro de la producción sinfónica del maestro de Bonn. Fue compuesta en 1806 gracias a la figura del conde Franz von Oppersdorff, un pariente del mecenas de Beethoven, el príncipe Lichnowsky, al que este conoció en un viaje de la corte a la Casa de Verano de Lichnowsky. Estando allí el conde concertó un encuentro para conocer a Beethoven, quien estaba allí para tomarse unos días de asueto con su buen amigo. Von Oppersdorff que había escuchado la segunda sinfonía le ofreció una buena suma económica por la composición de una nueva sinfonía. La dedicatoria de la obra está hecha, pues al «noble silesiano conde Franz von Oppersdorf». Compuesta de nuevo en cuatro movimientos, consta de la siguiente plantilla orquestal: violín I/II, viola, violonchelo, contrabajo, flauta, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 2 trompas, 2 trompetas y timbales.
Con el estreno de su Sinfonía Heroica Beethoven había ya desmantelado por completo el modelo de sinfonía clásica, sin embargo en esta cuarta hay una aparente regresión hacia el modelo sinfónico dieciochesco, hacia el Haydn más genial, lo que se aprecia especialmente en los dos últimos movimientos. Es una obra más serena y equilibrada, quizá menos inquietante, algo que Schumann consideraba muy poco romántica, pues por su tranquilidad y clásica pureza la denominaba como Sinfonía griega. Sin embargo sigue habiendo en ella una clara escritura beethoveniana.
Beetohven compuso su Sinfonía nº. 3 en Mi bemol mayor, Op. 55 en el año 1804. Se trata sin duda de otra de las grandes sinfonías del autor, por muchos motivos. Su estreno público fue el 7 de abril de 1805 en Viena. Para muchos esta tercera sinfonía, intitulada como Heroica, marca de manera clara el cambio entre el Clasicismo y el Romanticismo, mostrando una nueva manera de concebir la composición y variando el camino por el que la música se había estado desarrollando. Beethoven admiraba profundamente los ideales de la Revolución Francesa que se encarnaban en la figura de Napoleón, pero al recibir informaciones de que se había autoproclamado emperador en mayo de 1804 Beethoven no pudo soportar lo que para él suponía una ofensa y se dice que eliminó el nombre Bonaparte del título de la obra con tal fuerza que rompió su lápiz y dejó un agujero rasgado en el papel. Cuando la sinfonía se publicó en 1806 Beethoven le da como título el de Sinfoniaeroica, composta per festeggiareilsovvenired'ungrand'uomo (Sinfonía heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre), en cierta manera una referencia clara a lo que Napoléon supuso antes de desviarse verdaderamente de aquellos ideales, pero también en referencia a un héroe no existente, al espíritu del heroísmo en sí mismo.
Compuesta en cuatro movimientos, y contando con una plantilla instrumental de violín I/II, viola, violonchelo, contrabajo, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 3 trompas, 2 trompetas y timbales, la obra es un hito de la composición sinfónica en relación a la producción del Clasicismo. Solo su primer movimiento es casi tan largo como una sinfonía típica de Haydn o Mozart. Desde el punto de vista temático cubre un terreno más emocional que sus sinfonías anteriores, lo que para muchos marca el comienzo de la época romántica en la música clásica. El segundo movimiento en especial muestra una gran gama emocional, desde la miseria de marcha fúnebre hasta el consuelo relativo que se concede en algunos pasajes. La crítica del momento remarcó ese carácter innovador y el hecho de que algo estaba cambiando, aunque no se muestra del todo conciliadora con ello, como podemos observar en la crítica aparecida en TheAllgemeineMusikalischeZeitung: «el nuevo trabajo de Beethoven tiene grandes y atrevidas ideas, y como podemos esperar del genio del compositor, está poderosamente llevado a cabo. Pero la sinfonía ganaría inmensamente si Beethoven hubiese decidido acortarla e introducir en ella más claridad y unidad».
Sinopsis:
Prosigan con Allegro HD tan fascinante viaje a través de las nueve sinfonías de Ludwig van Beethoven, obras de auténtica leyenda en la historia de la música occidental, que se centra aquí en la interpretación de las sinfonías cuarta y tercera, de nuevo en la versión de Iván Fischer al frente de la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam.