Comienzo de la integral de las sinfonías de Ludwig van Beethoven con el húngaro Iván Fischer al frente de la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam.

Desde el año 1922 la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam comenzó a instaurar una tradición, la de interpretar un ciclo dedicado a Beethoven al final de cada temporada, en la que todas las sinfonías y algunas de sus otras obras se interpretaban a menudo en una sucesión rápida. La primera vez que este ciclo se vio interrumpido fue en 1957 con motivo de tres interpretaciones de su MissaSolemnis. Desde entonces la tradición comenzó a disminuir de manera patente, de tal forma que la serie dedicada a Beethoven se llevó a cabo en 1978. Tras tanto tiempo la orquesta retoma la tradición para interpretar todas las sinfonías en un solo ciclo que se extenderá a lo largo de dos temporadas, bajo la dirección del húngaro Iván Fischer.

La Sinfonía n.º 1 en Do mayor, Op. 21 es la primera de las nueve sinfonías compuestas por Ludwig van Beethoven. La compuso en Viena entre 1799 y 1800 y la dedicó al barón Van Swieten. La plantilla para la que se concibe es: violín I/II, viola, violonchelo, contrabajo, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 2 trompas, 2 trompetas y percusión. Su estreno tuvo lugar el 2 de abril de 1800 en el Burgtheater de Viena. El uso de los clarinetes, poco frecuente en las sinfonías del momento, puede considerarse como influencia directa de las últimas óperas y sinfonías mozartianas. Se trata de una sinfonía de estructura clásica, sin embargo la obra obtuvo algunas críticas pues decían resultaba bastante innovadora en algunos aspecto, como en su obertura, la cual no comenzaba con la tonalidad principal de Do mayor, además de que contaba con múltiples modulaciones, algunos pasajes podían resultar para algunos como «bromas musicales» que no eran bien aceptadas, y la elección de algunas indicaciones de carácter parecían no encajar bien con los gustos de la época.

La Sinfonía n.º2 en Re mayor, Op. 36 data de 1802. Poco más de año desde la composición de la primera, lo que es poco tiempo si tenemos en cuenta el tiempo que tardó en componer la primera. Ese año es importante en la vida de Beethoven por circunstancias trágicas: su sordera comienza a mostrarse de manera cruda, lo que afecta poderosamente a su estado anímico, llevándole a escribir su célebre Testamento de Heiligenstadt el 6 de Octubre. Sin embargo, en sus sinfonías todavía queda espacio para la alegría, la energía y la aparente luz vital, sentimientos absolutamente antagónicos a los que aparecen en ese texto. En esta sinfonía todavía mantiene algunas decisiones que le llevan a resultar en cierta medida innovadora. La instrumentación sigue el modelo de las orquestas de Haydn y Mozart y la plantilla utilizada es la misma de la primera sinfonía, destacándose como en ella el uso de dos clarinetes. Es una obra considerablemente más larga que la anterior, compuesta en los habituales cuatro movimientos, al igual que la primera, que se estrenó en el Theateran der Wien en Viena el 5 de abril de 1803 bajo la dirección del propio compositor.

Una de las más célebres sinfonías de su catálogo y de toda la historia de la música occidental en sin duda la Sinfonía n.º 5 en Do menor, Op. 67, que fue compuesta entre 1804 y 1808 y estrenada el 22 de diciembre de 1808 en el Theateran der Wien, formando parte del programa de un gigantesco concierto que duró cerca de cuatro horas y que se fundamentaba de manera exclusiva en algunos estrenos del propio Beethoven, que él mismo dirigió. Su composición fue en realidad un encargo del conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, a quien le había satisfecho enormemente la cuarta sinfonía, compuesta también por su encargo. A pesar de ello la obra está dedicada a dos de sus patronos y amigos, el príncipe Joseph Franz von Lobkowitz y el conde AndreyRazumovsky. Se compone de nuevo en cuatro movimientos y su plantilla está prescrita para violín I/II, viola, violonchelo, contrabajo, flautín, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, contrafagot, 2 trompas, 2 trompetas, 3 trombones y timbales. El proceso compositivo fue largo y sopesado, viéndose además interrumpido para la realización de otras obras. Estaba en un momento vital realmente angustioso, marcado ya por una sordera galopante que prácticamente le impedía cualquier escucha, y el estado anímico producido tanto por las relaciones amorosas como por la situación de Europa en aquel momento influyen poderosamente en la obra. Aunque el estreno no fue un gran éxito la obra rápidamente obtuvo parabienes y se interpretó de manera recurrente. Beethoven creó en ella uno de los motivos más afamados y repetidos de la historia de la música, el formado por cuatro notas con el que se abre el primer movimiento. Para E. T. A. Hoffmann esta sinfonía era «una de las obras más importantes de todos los tiempos».

Sinopsis:

Allegro HD les invita a realizar un viaje fascinante: descubrir a lo largo de cuatro programas la integral de las sinfonías de Ludwig van Beethoven, el maestro del sinfonismo en el siglo XIX, que se abre con la interpretación de sus sinfonías 1, 2 y 5 en la versión de Iván Fischer al frente de la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam.