Una de las mayores figuras del pianismo de las últimas cuatro décadas, el húngaro András Schiff, se sube al escenario del festival alpino con un bello programa doble.


El pianista húngaro András Schiff, nacido en Budapest en 1953, es hoy considerado y respetado como uno de los grandes del piano actual. En la edición de 2015 del Festival de Verbier ofreció un hermoso y apasionante programa doble protagonizado por dos grandes obras pianísticas de sendas figuras monumentales del pianismo clásico-romántico, Franz Joseph Haydn y Ludwig van Beethoven, con sendas obras a solo: Sonata para piano n.º 62 en mi bemol mayor, Hob. XVI:52 y Sonata para piano n.º 32 en do menor.
Schiff empezó sus clases de piano a los cinco años con Elisabeth Vadász. Más tarde continuó sus estudios musicales en la Academia Franz Liszt con los profesores Pál Kadosa, György Kurtág y Ferenc Rados, y en Londres con George Malcolm. Después de haber colaborado con las más prestigiosas orquestas y directores de todo el mundo, Sir András Schiff centra principalmente su actividad en recitales a solo, proyectos especiales donde toca a la vez que dirige, además de en la dirección en sí misma. Desde 2004 ha interpretado la integral de las 32 sonatas para piano de Beethoven en orden cronológico en más de veinte ciudades. En los últimos años su Bach se ha convertido en un destacado de los BBC Proms. También, Sir András Schiff se presenta regularmente en festivales como el de Verbier, Salzburgo o Baden-Baden, en salas como el Wigmore Hall, Musikverein o Philharmonie de Paris. Asimismo, dirige un festival en el Teatro Olimpico de la ciudad italiana de Vicenza, municipio de residencia de Cappella Andrea Barca, una orquesta de cámara compuesta por solistas internacionales, músicos de cámara y amigos, que el propio intérprete fundó en 1999. Juntos han aparecido en Carnegie Hall, Lucerne Festival o Salzburg Mozartwoche. Entre sus proyectos se incluye un ciclo de conciertos para teclado de Bach en Europa. Sir András también disfruta de una estrecha relación con la Chamber Orchestra of Europe, Budapest Festival Orchestra y Orchestra of the Age Enlightenment (OAE). En 2018 aceptó el rol de Artista Asociado de la OAE, complementando así su interés por los instrumentos de teclado de época. Por otra parte, continúa apoyando a nuevos talentos principalmente a través de su programa Building Bridges [Tendiendo puentes]. También imparte clase en la academia Barenboim-Said y Kronberg, y da frecuentes conferencias y clases magistrales. En 2017, su libro Musik kommt aus der Stille con ensayos y conversaciones con Martin Meyer, fue publicado por las editoriales Bärenreiter y Henschel. Sir András Schiff ha sido galardonado con numerosos premios internacionales que incluyen la Medalla de oro del International Stiftung Mozarteum, la Gran Cruz del Mérito con estrella de la República Federal de Alemania, la Medalla de oro de la Royal Philharmonic Society, el título de Sir y un Doctorado en el Royal College of Music (2018).
A diferencia de Mozart, Beethoven, Clementi y otros de sus casi contemporáneos, Franz Joseph Haydn (1732-1809) no era un pianista virtuoso, como reconoció, declarando en una ocasión: «No era un mago en ningún instrumento, pero conocía la fuerza y el funcionamiento de todos». Sin embargo, hasta Beethoven, la sonata para piano no se componía principalmente como vehículo para la técnica virtuosa –ese era el dominio del concierto– sino como un cierto entretenimiento para los aficionados en la intimidad de sus hogares. Haydn compuso sonatas para piano para diferentes estudiantes, y la amplia gama de sus habilidades explica los dispares niveles de sofisticación que se encuentran entre sus casi cincuenta sonatas que se conservan. La Sonata para piano n.º 62 en mi bemol mayor, Hob. XVI:52 se describe a menudo como la mejor obra de Haydn en este género, pues resulta excepcional tanto en tamaño como en alcance y manipulación del material melódico creado por el austríaco. Por su parte, las 32 sonatas para piano de Ludwig van Beethoven (1770-1827) forman parte de las obras más famosas del repertorio clásico. Compuestas a lo largo de casi tres décadas, estas 32 sonatas pianísticas dibujan casi toda la vida creativa del compositor. Actualmente conocidas como «las tres últimas sonatas», las n.os 30, 31 y 32 conforman un conjunto unificado y coherente que data de los años 1820-1822. La obra que cierra el género es un dechado de excelencia, un final apasionante para un viaje sin apenas paragón en la historia de la música.
Sinopsis:
Franz Joseph Haydn: Sonata para piano n.º 62 en mi bemol mayor, Hob. XVI:52; Ludwig van Beethoven: Sonata para piano n.º 32 en do menor. András Schiff. Festival de Verbier. Salle des Combins, Festival de Verbier. 2015.