Una de las cimas para violín en toda la historia, interpretada por la excepcional violinista japonesa.

 Las Sonatas y Partitas para violín solo, BWV 1001-1006, son un conjunto de seis obras compuestas por Johann Sebastian Bach (1685-1750) que conforman, no solo la cima violinística para este instrumento, sino uno de los puntos culminantes en toda la historia de la música. El conjunto se completó en 1720, pero no fue publicado de forma conjunta hasta 1802, cuando Nikolaus Simrock lo hizo en la ciudad de Bonn. Las obras tampoco fueron especialmente valoradas en aquellos años tras su edición moderna, al menos hasta que el célebre violinista Joseph Joachim comenzó a prestarles la atención merecida. Desde entonces su importancia no ha parado de crecer, hasta convertirse en lo que son hoy, una de las obras maestras del repertorio para violín de todos los tiempos. Tituladas Sei Solo a Violino senza Basso accompagnato [Seis Solos para violín sin acompañamiento de bajo], Bach estableció en ellas firmemente la capacidad técnica del violín como instrumento solista. Las piezas a menudo sirvieron como arquetipos para piezas de violín solo por generaciones posteriores de compositores, incluyendo Eugène Ysaÿe y Béla Bartók. Dado que en italiano el título hubiera sido Sei soli, existe mucha especulación acerca del significado que puede tener el titulo original, quizá en una referencia intencional a la reciente muerte repentina de su esposa.

 Existen al menos cuatro manuscritos que dan muestra de estas composiciones, pero solo uno autógrafo ha sobrevivido, el fechado por Bach en 1720 en la ciudad alemana de Cöthen, donde estuvo ocupando el puesto de Kapellmeister [maestro de capilla] varios años. Como indica Christoph Wolff, uno de los máximos especialistas bachianos, la escasez de fuentes para las composiciones instrumentales anteriores al período de Bach en Leipzig hace que sea difícil establecer una cronología precisa de estas piezas; sin embargo, una copia hecha por el organista de Weimar, Johann Gottfried Walther, en 1714 de la Fuga en Sol menor para violín y continuo, BWV 1026, que tiene una escritura violinística similar a la de BWV 1001-1006, respalda la opinión generalizada de que la colección podría haber sido rediseñada a partir de piezas originalmente compuestas en Weimar. Su intención de producir una textura polifónica gobernada por las reglas del contrapunto también indica la influencia de las primeras obras precedentes de este tipo para violín solo, como las Partitas para violín solo, de Johann Paul von Westhoff, compuestas en 1696. El violinista virtuoso Westhoff sirvió como músico de la corte en Dresden desde 1674 hasta 1697 y en Weimar desde 1699 hasta su muerte en 1705, por lo que Bach lo hubiera conocido durante dos años. El repertorio para violín solo estaba en auge en aquel momento: Heinrich Ignaz Franz von Biber y su Passacaglia a solo [c.1676]; las colecciones de Westhoff de música de violín solo que se publicaron en 1682 y 1696; el Artificiosus Concentus pro Camera de Johann Joseph Vilsmayr [1715]; la Sonata para violín solo de Johann Georg Pisendel [c. 1716]; y finalmente las 12 Fantasías para violín solo [1735], de Georg Philipp Telemann.

 Las Sonatas consisten cada una en cuatro movimientos, en el típico patrón lento-lentolento-rápido de la sonata da chiesa italiana. Los primeros dos movimientos están acoplados en una forma de preludio y fuga. El tercer movimiento [lento] presenta un mayor lirismo, mientras que el movimiento final comparte la estructura musical similar a un típico movimiento binario de la suite. A diferencia de las Sonatas, las Partitas tienen un diseño menos ortodoxo. Aunque todavía se utiliza el estilo barroco habitual de Allemande, Courante, Sarabande y Gigue, presentan algunas omisiones y la adición de galanteries, nuevos elementos que proporcionaran variedad. La música de Bach siempre ha jugado un papel importante en la vida de Midori. Como ella explica: «Vivo con la música de Bach desde que tengo memoria. Su música siempre ha estado a mi alrededor, así que siento que siempre se desarrolló dentro de mí. Bach siempre me enseña a escuchar, abrir los oídos y abrir mi mente.» Además, poder grabarlas en las estancias del Castillo de Köthen, donde Bach pasó años importantes y productivos, causó una profunda impresión en la violinista.

Sinopsis:

Midori Gotō ofrece las seis Sonatas y Partitas para violín solo, de Johann Sebastian Bach, desde el impresionante Castillo de Köthen, una de las ciudades que vieron desarrollarse al genio más apabullante de la historia de la música.