El extraordinario tenor alemán rinde tributo a uno de los grandes operistas de la historia, en esta velada inolvidable desde el célebre teatro milanés.

La historia del género operístico no hubiera vivido un desarrollo como el que conocemos hoy día sin la figura de Giacomo Puccini (1858-1924), el gran compositor italiano en el mundo de la ópera después de Giuseppe Verdi. Compositor de inmensa visión escénica y dramática, es para muchos todo un visionario en cuanto a que su concepto músico-teatral será el que posteriormente regirá, en buena medida, el mundo del recién llegado séptimo arte a lo largo de gran parte del siglo XX. En su música, la delgada fina que separaba la modalidad de la tonalidad, la politonalidad y la atonalidad eran cuestiones de efecto que iban definidas por la necesidad dramática de cada obra. Es brillante su manera de reemplazar el texto por pasajes musicales que prefiguran la acción a desarrollarse durante el drama. Conjuga, como pocos, las técnicas de la ópera alemana e italiana de manera igualmente genial. Desde su primera creación, Le Villi, hasta la última de ellas, Turandot, desarrolla todo el supremo arte del bel canto y la ópera italiana a través de doce obras que encuentran en él verdaderas creaciones atemporales. La bohème, Tosca o Madama Butterfly han pasado a formar parte del imaginario operístico de la civilización occidental.
Nacido en Múnich, Jonas Kaufmann estudió canto en la Academia de Música y Teatro de dicha ciudad. Comenzó su carrera en los teatros de ópera de Saarbrücken y Stuttgart antes de integrar la Ópera de Zurich. Desde su debut en el Metropolitan Opera de Nueva York en 2006, canta los roles principales en los teatros líricos más importantes del mundo, como La Scala, la Ópera de Paris, Wiener Staatsoper, Bayerische Staatsoper München y la Royal Opera House de Londres. Su amplísimo repertorio incluye ópera italiana, francesa y alemana, así como lied alemán, francés e inglés; oratorio y opereta. Su extraordinaria versatilidad se ha registrado en múltiples CDs y DVDs: Pagliacci, Cavalleria Rusticana, Don Carlo, Tosca, Adriana Lecouvreur, Werther, Carmen, Lohengrin, La Valquiria, Parsifal, Los hijos del rey y Ariadna en Naxos. Sus álbumes solistas son verdaderos éxitos de ventas, como el de este mismo recital, un auténtico boom que incluso encabezó las listas de ventas de música popular. Kaufmann ha sido nombrado varias veces Cantante del Año por las revistas de música clásica Opernwelt, Diapason y Musical America, como por los jurados de Eco-Klassik y de la primera edición de los International Opera Awards [Londres, 2013]. También ha sido aclamado por sus recitales de lieder de Schumann, Schubert, Wagner, Mahler, Strauss, Liszt, Duparc y Britten, entre otros. Su trabajo con el pianista Helmut Deutsch, con quien comenzó a colaborar en su época de estudiante en Múnich, se concretó en innumerables conciertos, incluyendo el del 30 de octubre de 2011 en el Metropolitan Opera de Nueva York. Este fue el primer recital solista en el escenario del Met desde el regreso de Luciano Pavarotti en 1994.
El concierto, todo un tributo al que es considerado como uno de los mejores operistas de la historia del género, recoge pasajes de algunas de sus óperas legendarias, como Le villi [Ecco la casa… Torna ai felici dì y el Preludio de La tregenda], Edgar [Orgia, chimera dall’occhio vítreo y Preludio del Acto III], Manon Lescaut [Donna non vidi mai, Intermezzo y Ah! guai a chi la tocca…! Guardate, pazzo son!], Tosca [Preludio del Acto III y E lucevan le stelle], Madama Butterfly: [Intermezzo], La fanciulla del West [Una parola sola…! Or son sei mesi], Suor Angelica [Intermezzo] y Turandot [Nessun dorma]. Además, se interpretan como propina para los espectadores: Recondita armonía, de Tosca; Ch’ella mi creda libero, de La fanciulla del West; Ombra di nube, composición de Emidio Mucci y Licindo Refice; Non ti scordar di me, de Domenico Furnó y Ernesto de Curtis; y de nuevo la célebre Nessun dorma de su última ópera, Turandot.
Sinopsis:
Giacomo Puccini es uno de los operistas más respetados de la historia. Sirve este concierto como merecido homenaje a su talento, en la voz de Jonas Kaufmann junto a la Filarmonica della Scala de Milán y Jochen Rieder.