La unión del director argentino-israelí con esta maravillosa y enérgica orquesta, interpretando una obra maestra del sinfonismo, les fascinará.

 El proyecto West-Eastern Divan fue concebido en 1999 por las mentes de dos artistas e intelectuales de primer orden a nivel mundial: el pianista y director de orquesta argentino-israelí Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said. Ambos creyeron en un proyecto que supusiera la creación de un taller para jóvenes músicos de Israel y otros países de Oriente Medio que facilitara el estudio y el desarrollo musical, además de la posibilidad de compartir el conocimiento y la comprensión entre culturas que han sido tradicionalmente rivales. Aquí, los músicos asistentes mejoran su nivel musical mientras conviven con jóvenes de países que pueden estar en situaciones de conflicto con el suyo propio. La base de la orquesta la componen músicos árabes e israelíes acompañados de músicos españoles. Sus primeros pasos los dieron entre Weimar y Chicago hasta que en 2002 se establecieron definitivamente en Sevilla gracias al apoyo de la Junta de Andalucía. Pero este no es únicamente un proyecto musical, sino quizá por encima de ello, un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestinoisraelí. Gracias a todos los contactos interculturales que allí se realizan, el proyecto aspira a representar un importante papel en la superación de diferencias políticas y culturales entre los países representados en el taller. El uso de las palabras West-Eastern Divan hace referencia a una colección de poemas de Johann Wolfgang von Goethe. Sus propios fundadores comentan al respecto: La razón por la que hemos llamado así a esta orquesta proviene del hecho de que Goethe fue uno de los primeros alemanes verdaderamente interesado en otros países, ya que empezó a aprender árabe con más de 60 años.

 Daniel Barenboim, pianista y director de orquesta argentino-israelí, que debutó en Buenos Aires con tan solo siete años, logrando tal éxito que fue invitado por el Mozarteum de Salzburg para formarse en su prestigioso centro. Posteriormente continuó sus estudios con Nadia Boulanger, Ígor Markevitch y en la Academia de Santa Cecilia de Roma. En 1956 se presentó en Londres y Nueva York apoyado por Arthur Rubinstein. Con veinte años, las grandes orquestas del mundo requerían ya sus servicios, y en 1966 se incorporó como director de la English Chamber Orchestra. Desde entonces ha copado la práctica totalidad de los escenarios del mundo y se ha subido al podio frente a las mejores orquestas y teatros del mundo. Su interés se ha transitado por un vasto repertorio, que busca ofrecer bajo nuevas concepciones obras de los clásicos, mientras se preocupa de las obras de los autores contemporáneos.

 La gran obra que protagoniza el concierto pertenece a Piotr Illich Tchaikovsky (18401893), quien fue el primer compositor de un nuevo tipo de Rusia en materia musical, totalmente profesional, que continuó de manera firme las tradiciones del sinfonismo europeo occidental asimilándolo como propio; que consiguió un estilo profundamente original, personal y nacional que aunó la idea sinfónica de Beethoven y Schumann con el trabajo de Glinka. Su Sinfonía n.º 6, compuesta en la tonalidad de Si menor ha pasado a la historia con el sobrenombre de Patética. Es la última sinfonía del autor ruso, compuesta entre febrero y finales de agosto de 1893. El compositor la dirigió en San Petersburgo el 28 de octubre de ese año, nueve días antes de su muerte. La segunda interpretación, bajo la dirección de Eduard Nápravník, tuvo lugar veinte días después en un concierto memorial. El título de Patética no es del propio autor, sino que fue sugerido por su hermano menor Modest, con la palabra rusa que utilizó, patetícheskaya, que significa apasionada o emotiva. La interpretación más plausible habla de una retrospectiva autobiográfica que desemboca en un Requiem para sí mismo, resultante de una premonición que el compositor habría tenido de su próximo fin, aunque esto es terreno abonado para la leyenda.

Sinopsis:

Daniel Barenboim se pone al frente de la West-Eastern Divan Orchestra en este monográfico protagonizado por la Sinfonía n.º 6 «Patética», del gran Piotr Ilich Tchaikovsky, desde el Festival de Salzburg.