Magnífico programa doble con la excelsa Orquesta de la Suiza italiana a la que dirige aquí el francés Serge Baudo.

 Tras formarse en el Conservatorio de París, donde obtuvo el primer premio en armonía y dirección de orquesta, Serge Baudo (1927) comenzó su carrera como percusionista en la Orquesta Lamoureux. Después sería director de la Orquesta de la Radio de Niza de 1959 a 1962, justo antes de ser nombrado director de la Opera de París entre 1962 y 1965. Trabajó en la música de dos películas-documentales de Jacques-Yves Cousteau: Le Monde sans soleil [1964] y Voyage au bout du monde [1976]. Realizó los estrenos mundiales de las óperas La mère coupable [1966], de Darius Milhaud, y Andrea del Sarto [1969], de Jean-Yves Daniel-Lesur. En julio de 1970 llevó a cabo la dirección de la premier de la obra de Henri Dutilleux, Tout un monde lointain..., con Mstislav Rostropovich y la Orquesta de París en el Festival de Aix-en-Provence. Realizó también distintas grabaciones de las sinfonías completas de Arthur Honegger con la Filarmónica Checa. A finales de 1970 se convirtió en director musical de la Orquesta Filarmónica de Rhône-Alpes, puesto en el que permaneció hasta 1987. Durante su tiempo en Lyon fundó el Festival Berlioz en 1979. También fue director principal de la Orquesta della Svizzera Italiana [1997 a 2000] y de la Orquesta Sinfónica de Praga [2001 a 2006]. En su honor, el 6 de marzo de 2004 el asteroide 36235 recibió el nombre de Sergebaudo.

 El concierto se divide entre dos de los grandes autores de la historia de la música. Del alemán Felix Mendelssohn (1809-1847) se interpreta la obertura de Ruy Blas Op. 95, que es el resultado de una petición a Mendelssohn por parte del Fondo Teatral de Pensiones de Leipzig, una organización de caridad que a Mendelssohn le gustaba apoyar. Tenían la intención de presentar la obra Ruy Blas, de Victor Hugo, para lo que le pidieron una obertura y una canción para la producción. Mendelssohn se mostró inicialmente en contra de la obertura, más aún al leer la obra, que le resultó bastante horrible, por lo que renunció cortésmente a escribir una obertura. Entonces pensó en la situación y se dio cuenta de que había dado la impresión de que no podía escribir una obertura en el espacio de unos meses. Su naturaleza competitiva se encendió y escribió la obertura en tres días. La otra obra es la Sinfonía n.º 5 en Re mayor, conocida como de la Reforma. Fue compuesta por Mendelssohn en 1830 y estrenada en noviembre de 1832, en Berlín. La sinfonía se compuso en honor al tricentenario de la presentación de las confesiones de Augsburgo. En ellas Mendelssohn incluye dos temas de manifiestos protestantes que normalmente no tendrían cabida en una sinfonía: el Dresden Amen y el coral Ein' feste Burg ist unser Gott.

 Del otro gran autor, el ruso Sergei Rachmaninov (1873-1943), se interpreta el Concierto para piano n.º 1 en Fa sostenido menor, iniciado en 1890 y terminado el 6 de julio de 1891. El primer movimiento fue interpretado en Moscú el 17 de marzo de 1892, con el compositor en el piano y Vasily Safonov dirigiendo la Orquesta del Conservatorio de Moscú. En octubre de 1917 Rachmaninov inició amplias revisiones, que terminaron el 10 de noviembre de 1917. Años atrás, cuando Rachmaninov era estudiante, tenía gran respeto por Tchaikovski, quien a su vez dio apoyo al joven compositor. Por lo tanto, no es sorprendente que Rachmaninov muestre su deuda con los conciertos para piano del viejo compositor. Él mismo hablaba así de la obra: He vuelto a escribir mi Primer Concierto. Ahora es verdaderamente bueno. Tiene toda la frescura juvenil y sin embargo se toca mucho más fácilmente. Y nadie le presta ninguna atención. Cuando en Norteamérica anuncio que voy a tocar el Primer Concierto, no protestan, pero detecto en sus rostros que preferirían el Segundo o el Tercero.

Sinopsis:
Serge Baudo se pone al frente de la afamada Orquesta de la Suiza italiana en esta magnífica velada en el que se interpretan tres obras de las más exquisitas del repertorio de los siglos XIX y XX: la Sinfonía n.º 5 y la obertura Ruy Blas, de Felix Mendelssohn, así como el Concierto para piano n.º 1, de Sergei Rachmaninov, con las manos solistas de Mikhail Rudy.