Otro magnífico programa triple, con gran presencia de la música francesa, en la que el legendario Lorin Maazel toma los mandos de la orquesta germana.

 Lorin Maazel (1930-1914) es, sin duda, una de las grandes batutas del siglo XX. Hijo de padres norteamericanos y descendiente de músicos rusos, inició sus estudios de piano y violín a la temprana edad de cinco años. A los ocho se trasladó a Pittsburgh, donde estudió dirección con Vladimir Bakaleinikof, y tomó la batuta por primera vez en un concierto en Nueva York con motivo de la Exposición Universal de 1939. Apenas alcanzados los diez años, compartió la dirección de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles con Leopold Stokowski, y más tarde estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de la National Broadcasting Corporation (NBC) y de la Filarmónica de Nueva York. Su formación musical prosiguió en la Universidad de Pittsburgh, en la que también cursó estudios de literatura y filosofía, que compaginaba con el puesto de violinista en la Orquesta de Pittsburgh y en el Fine Arts Quartett. En 1952 obtuvo una beca para continuar sus estudios en Europa, debutando como director profesional en la ciudad italiana de Catania. Dirigió en Viena en 1955 y en Berlín un año después, consiguiendo ser el director más joven y el primer norteamericano que actuaba en el prestigioso festival de Bayeruth.

 Estuvo al frente de la Orquesta de la Radio Televisión Austríaca (ORTF), con la que realizó una gira por Estados Unidos, y en 1965 accedió a los cargos de Director artístico de la Ópera de Berlín Este y Director musical de la Orquesta de la Radio Berlín (RIAS), que abandonó a principios de los setenta para ejercer, junto al prestigioso Otto Klemperer, como Director gerente de la Orquesta Nueva Filarmonía de Londres. Fue primer Director invitado en la Orquesta Nueva Filarmonía entre 1976 y 1980, y en 1972 tomó las riendas de la Orquesta de Cleveland, a la que dirigió hasta 1982. Fue también Director general y Director artístico de la Ópera Estatal de Viena, entre 1982 y 1984, Director musical de la Orquesta Nacional de Francia [1988 a 1990] y de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh [1988 a 1996], y desde 1993 estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión Bávara. Recibió varios galardones en reconocimiento de su trayectoria, como la Orden de la Legión de Honor Francesa o el título honorífico de Embajador de Buena Voluntad, concedido por la ONU. Su estilo, repleto de teatralidad y pródigo en la utilización de recursos gestuales, es fiel a la expresión de su concepción emotiva y apasionada de la música, reflejando su elevada sensibilidad y perfecto dominio técnico, aunque le ha granjeado algunas críticas al ser tildado de excesivo y efectista. Destacan en su amplísimo repertorio sus personales visiones de conciertos y sinfonías correspondientes al período postromántico, así como de gran parte de la producción operística de autores como Verdi, Puccini y Gershwin. Destaca especialmente su participación en el célebre Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, dirigiéndolo en once ocasiones y siendo uno de los directores más apreciados en la larga historia de este evento.

 El concierto está protagonizado por tres autores, con gran presencia de la música francesa. De Gabriel Fauré (1845-1924) su Pelléas et Mélisande Op. 80, música incidental para la producción londinense de la pieza de teatro homónima de Maeterlinck. La pieza de teatro fue estrenada el 21 de junio de 1898 en el Teatro Príncipe de Gales, obteniendo un rotundo éxito. De Maurice Ravel (1875–1937) dos composiciones: su Concierto para piano en Sol mayor, compuesto entre 1929 y 1931 y paralelamente al Concierto para la mano izquierda, siendo estrenado 14 de enero de 1932 con Ravel en el podio y la Orquesta Lamoureux; además de La Valse, poema coreográfico para orquesta de entre 1919 y 1920, que se estrenó el 12 de diciembre de 1920. El tercer autor es el ruso Igor Stravinsky (18821971), de quien se interpreta Petrushka, música para ballet en un acto y cuatro escenas compuesto durante el invierno de 1910-1911 y estrenado en el Teatro del Châtelet de París por los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev, el 13 de junio de 1911.

Sinopsis:
La Filarmónica de Múnich, la pianista germano-japonesa Alica Sara Ott y Lorin Maazel interpretan el Concierto en Sol mayor y La Valse, ambas de Maurice Ravel, Pelléas et Mélisande, de Gabriel Fauré, y Petrushka, de Igor Stravinsky.