Unión memorable entre el director titular y la magnífica orquesta West-Eastern Divan, en un programa doble protagonizado por dos grandes genios.

 La primera de las piezas interpretadas en la obertura n.º 3 de Leonore Op. 72a, obra en Do mayor que forma parte de las múltiples revisiones que Ludwig van Beethoven (17701827) realizó de la que fue su única ópera, a posteriori titulada como Fidelio. Compuesta probablemente en 1806, esta tercera obertura es en realidad la consecución del estudio previo realizado en la obertura n.º 2, pues utiliza el mismo material que la precedente, aunque algo más desarrollado, convirtiéndose en una variación melódica y casi poética de la anterior, lo que la convierte realmente en una gran obra dramática sin palabras. Felix Mendelssohn introdujo esta obertura como comienzo del acto II y esta es una práctica común que se ha seguido utilizando desde entonces. El material utilizado esta extraído del posterior en la ópera, lo que la conecta de manera magistral al drama. Impacta especialmente el toque de trompeta que se utiliza como una llamada y que se conecta posteriormente con la llegada del ministro que va a liberar a Florestan, además de su estructura: una breve introducción lenta, que es seguida por un Allegro en forma de sonata bitemática. La orquesta que utiliza se compone de cuerda, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 3 trombones y timbales.    Es importante introducir brevemente a Arnold Schönberg (1874-1951), el compositor y pintor austríaco, nacionalizado estadounidense. Su vida y su obra se vieron siempre rodeadas de polémica. Compositor y pedagogo, fue célebre por haber contribuido a formar a los compositores más transcendentes de la llamada Segunda Escuela de Viena [Alban Berg y Anton Webern]. Figura capital en la evolución de la música durante el siglo XX, chocó con la incomprensión del público y la crítica de su época, poco dispuestos a aceptar la ruptura con el sistema tonal que su obra representaba. Sin embargo, es importante señalar que Schönberg nunca se consideró a sí mismo como un revolucionario, sino más bien como un eslabón más en una tradición musical que se remonta hasta el propio Bach, al que admiraba. El dodecafonismo, un sistema propio que creó y en el que se hacía uso de los doce semitonos de la escala cromática, que suponía el fin de la tonalidad, no era más que el intento de sistematización de un nuevo método que permitiera superar sus propias contradicciones. Existen, pues, dos Schönberg: uno, el expresionista y postromántico; otro, el dodecafonista y abanderado de la atonalidad.

 Estas Variaciones para orquesta Op. 31 se completaron en 1928 y se encuentran entre un grupo de obras compuestas de 1925 a 1928 dentro de su estilo neoclásico, un momento compositivo que no supone un paso atrás, sino más bien un intento de ofrecer a los oyentes puntos de referencia estructurales con los que pudieran identificarse. Su tratamiento del sistema de doce tonos es siempre natural y accesible aquí. Tanto el Op. 30 como el Op. 31 fueron escritos en Berlín durante la cátedra de Schönberg en la Academia Prusiana de Bellas Artes, donde reemplazó al recién fallecido Busoni. Sus Variaciones para orquesta incluyen una introducción, doce variaciones y un final. El carácter de cada variación es distinto y ocasionalmente su espíritu intenso se reafirma, pero también se presentan episodios de facilidad casi lúdica. Estos efectos diversos se combinan a la perfección, construyendo un mundo holístico de sonido a partir de una serie de tonos construida con dos hexacordos de idénticas propiedades interválicas. Es su primera composición dodecafónica para gran conjunto. El estreno tuvo lugar con Wilhelm Furtwangler dirigiendo la Filarmónica de Berlín, el 2 de diciembre de 1928. Nunca antes un director tan importante había sido invitado a un concierto por Schönberg o cualquier otro miembro de la Segunda Escuela de Viena. Las críticas fueron desfavorables, pero no interfirieron con la creatividad de Schönberg que se encontraba entonces en uno de los períodos más productivos de su carrera.

Sinopsis:
Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra en un programa fantástico, desde el festival de Salzburg, que incluye la obertura n.º 3 de Leonore, de Ludwig van Beethoven, y las Variaciones para orquesta Op. 31, de Arnold Schönberg.