Johannes Brahms es representado en otra de sus grandes obras orquestales, la Sinfonía n.º 4, que interpretan de nuevo OSI y la batuta del director germano.

El director alemán Markus Poschner [1971] ha sido aclamado como uno de los talentos más prometedores entre los directores de su generación. Recientemente ha sido nombrado director titular de la Orquesta Bruckner y la Opera Linz. En la temporada 2017/2018 destacan producciones de Die Frau ohne Schatten, Richard de Strauss y La Damnation de Faust, de Hector Berlioz, así como una gira por el Reino Unido con Bruckner Orchester Linz, además de diversas invitaciones con la Dresdner Philharmoniker, Radio Symphonie Orchestre Wien y Bamberger Symphoniker. En la temporada 2015/2016 se convirtió en el director general de la Orchestra della Svizzera italiana de Lugano. Poschner fue director general de música de la Filarmónica y la Ópera de Bremen entre 2007 y 2017. Bajo su dirección, la Orquesta y el Teatro dieron la bienvenida a nuevas audiencias y aumentaron la asistencia más allá de lo esperado, convirtiéndose en una de las instituciones musicales más exitosas de Alemania. De 2011 a 2014 fue director principal invitado de la Filarmónica de Dresde, donde dirigió un ciclo muy aclamado de las sinfonías completas de Beethoven. Ganador del Premio de los directores alemanes en 2004, también ha ostentado el cargo de maestro de capilla del Komische Oper Berlin. De 2000 a 2006 fue director principal de la legendaria Georgian Chamber Orchestra en Ingolstadt, Alemania.
Como director invitado, Markus Poschner colabora frecuentemente con muchas orquestas de prestigio como la Staatskapelle de Dresden, la Orquesta Filarmónica de Munich, la Sinfónicas de Viena, Bamberg, de la Radio de Berlín, Stuttgart, Colonia y Copenhague, la Konzerthausorchester de Berlín, la NHK, la Orquesta Sinfónica Metropolitana de Tokio y la Orquesta Filarmónica de Montecarlo. Numerosos compromisos lo han llevado a las Óperas Estatales de Berlín, Hamburgo, Colonia, Zúrich y Frankfurt, así como a la Komische Oper de Berlín. Reconocido por sus impresionantes interpretaciones de Beethoven, Brahms y Richard Strauss, Markus Poschner convence a su público con un enfoque nuevo e ideas de programación únicas. En particular, su impresionante habilidad como pianista de jazz ha encendido la pasión por explorar aspectos desconocidos de la música y combinar estilos inesperados de música.
De Johannes Brahms (1833–1897), uno de los grandes maestros de la historia de la música alemana y uno de los referentes a nivel occidental dentro del Romanticismo, se interpreta la Sinfonía n.º 4 en Mi menor, Op.98, compuesta en el verano de 1884 durante su estancia vacacional en Mürzzuschlag. Durante una reunión celebrada en su casa en el otoño de 1885 presentó al piano –junto con su amigo Ignaz Brüll– fragmentos de la obra. Entre los oyentes se encontraban Eduard Hanslick, Hans Richter, Theodor Billroth y Max Kalbeck, los cuales no acogieron la obra favorablemente. Especialmente no les gustaba la forma del Finale. Por ello la obra no se estrenó en Viena, como las anteriores, ni fue dirigida por Hans Richter. El estreno tuvo lugar en Meiningen el 25 de octubre de 1885, con la dirección del propio compositor con la Orquesta de la Meininger Hofkapelle. No obstante, la obra fue bien recibida por el público y Brahms realizó una gira por Alemania y Holanda dirigiendo la que fue su última sinfonía. Está considerada como su obra maestra sinfónica, caracterizada por el especial énfasis en la nota Do a lo largo de los cuatro movimientos, así como los encadenamientos de terceras que los violines tocan sigilosamente en el primer movimiento y que se van repitiendo a lo largo de la obra. La sinfonía está repleta de alusiones a varias de las composiciones de Beethoven. Para algunos esta obra se inspira en el drama shakesperiano Antony and Cleopatra, pues Brahms había estado ensayando en una producción de esta obra no mucho antes de ponerse a componer la Cuarta Sinfonía.
Sinopsis:
Markus Poscher y la Orquesta de la Suiza italiana se unen una vez más al genio de Johannes Brahms, en la exquisita versión de su Sinfonía n.º 4, el hito sinfónico más monumental del extraordinario compositor germánico.