La magnífica orquesta y la excepcional violinista, ambas holandesas, unen fuerzas para interpretar dos grandes obras bajo la dirección del talentoso letón.
Niña prodigio, la holandesa Janin Jansen [1978] se inició en el violín a la edad de seis años. Comenzó a destacar como solista en el panorama internacional en 2001, cuando interpretó el Concierto para violín de Johannes Brahms, junto a la National Youth Orchestra de Escocia. Su amplia discografía es una guía importante para descubrir su evolución y gustos. En 2002 grabó su primer álbum como solista, bajo el título Janine Jansen, junto a la Royal Philharmonic Orchestra. En 2004 estrenó su grabación de Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi, y ya en 2006 salió a la venta su tercer álbum, en el que incluyó el Concierto para violín en Mi menor, Op. 64, de Felix Mendelssohn y el Concierto para violín y orquesta en Sol menor, de Max Bruch, junto a Riccardo Chailly y la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. En 2007, junto a Maxim Rysanov y Torleif Thendeén, grabó Bach: Inventions & Partita. En 2009 estrenó su grabación de los conciertos para violín de Beethoven y Britten, ambos con la dirección por Paavo Järvi. En 2010 grabó Beau Soir, un álbum de música francesa. Ha actuado en los escenarios más importantes del mundo, junto a las orquestas más influyentes y las batutas más destacadas. En 2005 protagonizó la apertura de los BBC Proms. Sus interpretaciones son destacadas por la expresividad de las mismas, con un mayor énfasis en la comunicación con el público que en la precisión, que por otro lado domina. Utiliza frecuentemente el Stradivarius «Barrere» de 1727, en préstamo de la Stradivari Society of Chicago. Interpreta aquí el Concierto para violín n.º 1 Sz. 36, de Béla Bartók (1881-1945), conocido también como Concierto suizo para violín. Compuesto el 24 de diciembre de 1907, terminó la orquestación el 5 de febrero de 1908, estando finalmente conformado por dos movimientos: Andante sostenuto y Allegro giocoso. No llegó a estrenarse en vida de su autor, si bien el primer movimiento sí se estrenó como primero de los Dos Retratos Op. 5. Fue estrenado posteriormente por Hans-Heinz Schneeberger, a petición testamentaria de la violinista a la que fue dedicado, Stefi Geyerl, el 30 de mayo de 1958. Los dos movimientos se corresponden con la admiración que Bartók profesaba hacia ella, tanto en el terreno personal –primer movimiento–, como en el terreno violinístico – segundo movimiento–. La melodía con la que se inicia el movimiento es en clara referencia a ella. Según palabra del autor, se pretendía transmitir la idea de la idealizada Stefi, celeste e introvertida.
El programa se completa con la Sinfonía n.º 7 en Do mayor, de Dmitri Shostakovich (1906-1975), conocida como Leningrado. Fue empezada en el mes de julio de 1941, terminando sus tres primeros movimientos hacia finales de septiembre. Las autoridades le obligan junto con su familia a abandonar Leningrado, para reunirse con otros evacuados y dirigirse a la provinciana ciudad de Kuibyshev. Allí termina su sinfonía el 27 de diciembre de 1941. Se estrenó el 5 de marzo de 1942 en Kuibyshev, interpretada por la Orquesta del Teatro Bolshoi dirigida por Samuil Samosud, siendo retransmitida a través de toda la Unión Soviética. Poco después se estrena en Moscú, siendo enviada la partitura a los Estados Unidos en forma de microfilm. La obra fue muy popular durante la guerra, tomándola como símbolo de la resistencia antifascista, tanto en la Unión Soviética como en los Estados Unidos. Después de la guerra la sinfonía era contemplada como mera propaganda soviética, siendo poco interpretada.
Sinopsis:
La Orquesta del Real Concertgebouw acompaña a la violinista Janine Jansen, bajo la atenta mirada de Andris Nelsons, en el Concierto para violín n.º 1, de Béla Bartók. Completa la velada la Sinfonía Leningrado, de Dmitri Shostakovich.