Una de las óperas menos conocida del genial operista italiano, protagonizada por Nina Stemme y Jonas Kaufmann, desde la Ópera Estatal de Viena.

La fanciulla del west [La muchacha del Oeste] es una ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini (1858-1924) y libreto en italiano de Guelfo Civinini y Carlo Zangarini, sobre el relato The Girl of the Golden West, de David Belasco. Su estreno tuvo lugar en el Metropolitan de Nueva York, el 10 de diciembre de 1910, contando con un elenco de absoluta leyenda: Emmy Destinn [Minnie] y Enrico Caruso [Dick Johnson], con la dirección orquestal de Arturo Toscanini. Fanciulla siguió a Madama Butterfly en el catálogo de Puccini, pero tiene menos números brillantes de los que son característicos en otras obras de Puccini, aunque sigue siendo admirada por su impresionante orquestación y por una partitura que está más integrada melódicamente que Butterfly. Fanciulla muestra la influencia de la obra de Claude Debussy y Richard Strauss sin ser en modo alguno una imitación.
Mucho antes de que el cine se apoderase del salvaje Oeste, lo hizo la novela. Y David Belasco, basándose en un título de Bret Harte, redactó una conmovedora obra de teatro que Puccini vio en un viaje a Estados Unidos. Es posible que el contraste entre el ambiente rudo y la magnífica figura de Minnie lo animase a poner en música esta obra. Dos autores jóvenes, Carlo Zangarini y Guelfo Civinini, redactaron un libreto de efectismo asegurado, con una buena descripción del ambiente del Oeste. Dieron al bandido el nombre hispánico de Ramírez, que de todos modos se acabó modificando para escribirlo a la manera anglosajona, Ramerrez.
No se trata de un Puccini más flojo, sino un Puccini nuevo y diferente. Y sin embargo, todos los elementos de esta típica ópera norteamericana aparecen ya en algunas de sus obras anteriores: el tono casi dialogante, melódico y fluido; las descripciones pictóricas con la paleta orquestal y sonora, que se desarrollan de una manera particularmente expresiva; el refinamiento de una orquestación utilizada de manera variada, y que sin embargo en cada instante suena como un auténtico Puccini. De todos modos, el esquema básico aparece un poco modificado: las óperas anteriores conducían, mediante transiciones relativamente breves, de un aria a otra aria o a un dúo lo que eran inevitable –particularmente en las primeras épocas de la ópera, sobre todo en Italia– por las numerosas interrupciones de los aplausos. En La fanciulla del west se arrincona casi completamente esta forma en beneficio de un continuum sonoro. Solo un aria se puede cantar aislada: Ch'ella mi creda, una de las perlas del repertorio de concierto para todo cantante. Podría afirmarse que la tensión provocada por la música aquí en casi más poderosa que en ningún otro momento del catálogo operístico pucciniano. Escenas del salvaje Oeste son subrayadas por la música, lo que supuso una novedad. Es cierto que Puccini puso música a caracteres nuevos, pero no del todo. El esquema diva–amante–intrigante que aparece en La fanciulla del West ya está configurado fundamentalmente en Tosca. Una ópera de enorme fuerza que muestra a Puccini recorriendo caminos insólitos. Aunque se representa con frecuencia, no está entre las más representadas, situándose en las estadísticas de Operabase como el n.º 100 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 37.ª en Italia y la 9.ª de Puccini.
Sinopsis:
La fanciulla del west, un Giacomo Puccini que les sorprenderá, pues logra aunar lo nuevo con su estilo tan reconocible. Llega en producción de la Ópera estatal de Viena, con Nina Stemme y Jonas Kaufmann como protagonistas de lujo.